"Mi padre fue minero. Minero de socavón y humedades. Minero
de galerías y oscuridades. Minero de silencios y emanaciones en la entraña de
la tierra, forjadora de sueños. Esas emanaciones le produjeron Silicosis,
enfermedad característica de los mineros, perdió el habla, le costaba respirar
y murió, siendo yo muy niña. Sin embargo no reniego de su actividad porque
gracias a su trabajo, al esfuerzo y al sacrificio por desarrollar esa tarea tan
difícil e ingrata, nunca faltó en la mesa de mi familia, el pan ganado con honradez
y orgullo de saberse útil.
Para los mineros que horadan el vientre de la tierra en
galerías oscuras y peligrosas...para los mineros que desentrañan, bajo el cielo
azul y a la luz del sol, los minerales que la madre tierra, generosamente
brinda para el bienestar de sus hijos...a todos, mi afecto profundo, por su
sacrificio, porque todos, todos, deben trabajar para sus familias, estando tan
lejos de ellas!
¡Dios y Santa Bárbara sabrán protegerlos y bendecirlos!
¡Don Pedro Uretti... siempre en mi mente, en mi sangre, en
mi corazón!”
Laura Beatriz Uretti