Quedó inaugurada la casa de recuperación de jóvenes adictos

La soleada mañana del sábado 10 de junio, acompañó un acontecimiento de gran trascendencia para la Diócesis de Catamarca y para la sociedad.
sábado, 10 de junio de 2017 19:20
sábado, 10 de junio de 2017 19:20

La apertura de la casa de rehabilitación de jóvenes con adicciones, puesta bajo el patronazgo de Nuestra Señora del Valle, y atendida por la Comunidad Cenáculo, con el apoyo de la Pastoral de las Adicciones Diocesana.

La obra, que comenzó a ejecutarse  el 15 de enero de 2015, fue realizada con el aporte del Papa Francisco en un predio donado por el Obispado de Catamarca, ubicado en el puesto Los Molles, distante a 2 kilómetros y medio campo adentro, antes de llegar a la caminera de El Rodeo, en el departamento Ambato.

En ese amplio predio, rodeado de montañas, y a cielo abierto, se ofició la misa de acción de gracias presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por el responsable de la Pastoral de las Adicciones en Catamarca, Pbro. Antonio Bulacio, el sacerdote belga Michel Gerard, quien acompañará a los jóvenes en su camino de recuperación, el Pbro. Fabián Nieva y varios sacerdotes de la diócesis local. 

Participaron de la ceremonia el Vicecónsul Honorario del Reino de España, Prof. Walter D’Aloia Criado, el Secretario de Seguridad de la provincia, Dr. Marcos Denett, religiosas y miembros de la Comunidad Cenáculo de distintas provincias del país, quienes se sumaron con alegría a esta celebración, miembros del grupo Amigos de Cenáculo de Catamarca, familiares de los chicos en recuperación y ya recuperados, y colaboradores.

Durante su homilía, Mons. Urbanc agradeció a quienes "vinieron de lejos a compartir este momento tan importante para la Iglesia y para el mundo, porque lo que aquí acontece cambia el mundo, y tenemos que agradecerle a Dios por este don que lo tenía presente desde toda la eternidad. Nosotros somos los que disfrutamos de este don, de esta gracia”, afirmó, remarcando que "ésta es una obra de Dios, porque ha habido personas, desde la Madre Elvira y tantos otros, que han acompañado este proyecto y que lo siguen haciendo para que el plan de salvífico de Dios se vaya haciendo realidad”.

"Agradezco a esta comunidad que comienza acá y van a hacer esta experiencia de aprender a crecer con lo poquito que se les puede ofrecer, porque la terapia para salir de la esclavitud tiene tres patas en este servicio que presta Cenáculo, que son la vida comunitaria en la que Jesús será el centro”, dijo, apuntando que "el gran mal de este mundo es el individualismo, la familia rota, los vínculos sociales rotos, y eso genera las adicciones; la adicción es fruto de individualismo que se vive en nuestros tiempos”.

Y continuó: "La otra pata importante será la oración, orar es hablar con Jesús, el liberador de la humanidad, el que devuelve la dignidad al ser humano; una oración hecha con gozo, metódica, que se hace con tenacidad, venciendo el desgano. La otra pata es el trabajo, que es mancomunado, es el ejercicio de la tarea más importante que Dios le ha dejado al hombre, que es cuidar la Creación. Van a tener un hermoso lugar para encontrarse con la Creación, donde uno puede descubrir la belleza del poder de Dios”.

En otro tramo de su reflexión, manifestó que "estamos abriéndole nuestro corazón a Dios, destinando este espacio de tierra para que aquí haya una comunidad orante y laburante, ora et labora; una comunidad, porque Dios es comunidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y la amalgama de una comunidad es el amor, y Dios es amor. Esto es lo que vamos a tener acá, en este rinconcito del mundo, un cenáculo, Jesús y los apóstoles, y donde está Jesús está María”.

Luego recalcó que "esto es una obra de la misericordia de Dios y sabemos que quienes están acá están llenos de El porque lo buscan, lo aman. Esto es una bendición, y la Providencia se hará presente. Aquí está también San José, que es el gran cuidador, que seguro los va a ayudar. María será la mamá de todos ustedes, que los orienta junto con José, para que nunca les falte el pan de la Palabra de Dios y el pan que alimente sus vidas materiales, nunca les faltará el pan del amor de Dios”.

A tono con la línea pastoral de la diócesis, pidió "que Nuestra Señora del Valle, quien debe estar sumamente contenta en el Cielo y con nosotros aquí, nos siga acompañando y así podamos homenajearla en el 2020, celebrando simbólicamente los 400 años del hallazgo de su bendita imagen, que nos acompaña desde hace un tiempo en este valle. Que Ella siempre abra sus manos y con su manto cobije a cada una de las personas que vengan a este lugar”.

Al finalizar la celebración eucarística, dos jóvenes de la comunidad acompañaron el Santísimo Sacramento llevado en procesión por el Obispo y los sacerdotes presentes hasta el sagrario ubicado en la casa, donde recibe la adoración de sus moradores.

 

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