La apertura de la casa de rehabilitación de jóvenes con
adicciones, puesta bajo el patronazgo de Nuestra Señora del Valle, y atendida
por la Comunidad Cenáculo, con el apoyo de la Pastoral de las Adicciones
Diocesana.
La obra, que comenzó a ejecutarse el 15 de enero de 2015, fue realizada con el
aporte del Papa Francisco en un predio donado por el Obispado de Catamarca,
ubicado en el puesto Los Molles, distante a 2 kilómetros y medio campo adentro,
antes de llegar a la caminera de El Rodeo, en el departamento Ambato.
En ese amplio predio, rodeado de montañas, y a cielo
abierto, se ofició la misa de acción de gracias presidida por el Obispo
Diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por el responsable de la Pastoral
de las Adicciones en Catamarca, Pbro. Antonio Bulacio, el sacerdote belga
Michel Gerard, quien acompañará a los jóvenes en su camino de recuperación, el Pbro. Fabián Nieva y varios sacerdotes
de la diócesis local.
Participaron de la ceremonia el Vicecónsul Honorario del
Reino de España, Prof. Walter D’Aloia Criado, el Secretario de Seguridad de la
provincia, Dr. Marcos Denett, religiosas y miembros de la Comunidad Cenáculo de
distintas provincias del país, quienes se sumaron con alegría a esta
celebración, miembros del grupo Amigos de Cenáculo de Catamarca, familiares de
los chicos en recuperación y ya recuperados, y colaboradores.
Durante su homilía, Mons. Urbanc agradeció a quienes
"vinieron de lejos a compartir este momento tan importante para la Iglesia y
para el mundo, porque lo que aquí acontece cambia el mundo, y tenemos que
agradecerle a Dios por este don que lo tenía presente desde toda la eternidad.
Nosotros somos los que disfrutamos de este don, de esta gracia”, afirmó,
remarcando que "ésta es una obra de Dios, porque ha habido personas, desde la
Madre Elvira y tantos otros, que han acompañado este proyecto y que lo siguen
haciendo para que el plan de salvífico de Dios se vaya haciendo realidad”.
"Agradezco a esta comunidad que comienza acá y van a hacer
esta experiencia de aprender a crecer con lo poquito que se les puede ofrecer,
porque la terapia para salir de la esclavitud tiene tres patas en este servicio
que presta Cenáculo, que son la vida comunitaria en la que Jesús será el
centro”, dijo, apuntando que "el gran mal de este mundo es el individualismo,
la familia rota, los vínculos sociales rotos, y eso genera las adicciones; la
adicción es fruto de individualismo que se vive en nuestros tiempos”.
Y continuó: "La otra pata importante será la oración, orar
es hablar con Jesús, el liberador de la humanidad, el que devuelve la dignidad
al ser humano; una oración hecha con gozo, metódica, que se hace con tenacidad,
venciendo el desgano. La otra pata es el trabajo, que es mancomunado, es el
ejercicio de la tarea más importante que Dios le ha dejado al hombre, que es
cuidar la Creación. Van a tener un hermoso lugar para encontrarse con la
Creación, donde uno puede descubrir la belleza del poder de Dios”.
En otro tramo de su reflexión, manifestó que "estamos
abriéndole nuestro corazón a Dios, destinando este espacio de tierra para que
aquí haya una comunidad orante y laburante, ora et labora; una comunidad,
porque Dios es comunidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y la amalgama de una
comunidad es el amor, y Dios es amor. Esto es lo que vamos a tener acá, en este
rinconcito del mundo, un cenáculo, Jesús y los apóstoles, y donde está Jesús
está María”.
Luego recalcó que "esto es una obra de la misericordia de
Dios y sabemos que quienes están acá están llenos de El porque lo buscan, lo
aman. Esto es una bendición, y la Providencia se hará presente. Aquí está
también San José, que es el gran cuidador, que seguro los va a ayudar. María
será la mamá de todos ustedes, que los orienta junto con José, para que nunca
les falte el pan de la Palabra de Dios y el pan que alimente sus vidas
materiales, nunca les faltará el pan del amor de Dios”.
A tono con la línea pastoral de la diócesis, pidió "que
Nuestra Señora del Valle, quien debe estar sumamente contenta en el Cielo y con
nosotros aquí, nos siga acompañando y así podamos homenajearla en el 2020,
celebrando simbólicamente los 400 años del hallazgo de su bendita imagen, que
nos acompaña desde hace un tiempo en este valle. Que Ella siempre abra sus
manos y con su manto cobije a cada una de las personas que vengan a este
lugar”.
Al finalizar la celebración eucarística, dos jóvenes de la
comunidad acompañaron el Santísimo Sacramento llevado en procesión por el
Obispo y los sacerdotes presentes hasta el sagrario ubicado en la casa, donde
recibe la adoración de sus moradores.