En ella
habita una imagen de la Virgen del Valle de 50 cm, con manto de seda y corona
de plata.
La
mencionada Gruta fue construida por la familia Monroy, a cuyos miembros les
tocó pasar por un difícil momento con la pérdida de su hijo Marcelo, a causa de una dura enfermedad.
Quién era Marcelito. La historia
Marcelo
Reynoso Monroy (Marcelito), tenía 16 años, vivía con su familia en distrito La
Aguada. Lo aquejaba una enfermedad terminal. Marcelo profesaba una fe muy
grande y devoción muy fuerte por la Virgen del Valle a quien le pedía permanentemente
por su salud.
Tanto fue
así que en la casa donde vivía con su
familia levantó un pequeño altar construido en cardón seco, dentro del cual
colocó dos imágenes de pequeño tamaño que le habían regalado.
Su salud
empeoró y tuvo que ser trasladado a la ciudad Capital. Allí pidió que le
compraran una imagen de la Virgen de mayor tamaño y con ella bendecida, regresó
para Andalgalá.
Su sueño y
su promesa fue construirle una gruta en un lugar río arriba donde él solía jugar cuando
visitaba el cerro. En ese lugar y al lado de una vertiente natural de agua, su
familia construyó la gruta como Marcelo quería.
El 22 de
enero de 2012 colocaron allí la imagen. Un día antes o sea el 21, Marcelito se levantó de su cama ayudado
por su madre para poder observar todos los preparativos para el traslado de la
Imagen.
El sábado 22,
a las 6 de la mañana, familiares y vecinos llevaron la Imagen en procesión
hasta aquel lugar. El domingo 23 Marcelito falleció, pero su gruta estaba
instalada e institucionalizada.
Desde
entonces, es incesante el tránsito de devotos de la Morena, quienes,
seguramente, piden por el eterno descanso del joven fallecido.
Para visitar
el lugar donde está la Imagen se debe ir desde el centro de Andalgalá hasta el
camping de La Toma que se encuentra a unos 4km. Desde allí caminando, se
asciende por la vera del Río Andalgalá,
y al pié del cerro, son 45 minutos aproximadamente atravesando zonas de bosque
y maraña vegetal.
Se conoce al
paraje como "Virgen del Toma” y se ha convertido en un lugar de visita casi
obligado de feligreses, y es el lugar de oración que muchos eligen porque
aseguran que "se respira paz,
armonía, y de una belleza paisajística
que nos muestra un verdadero regalo de Dios”.