La concelebrada estuvo a cargo del párroco, Pbro. Santiago
Granillo, en el último día de las fiestas patronales.
En la Solemnidad de Pentecostés, el templo parroquial
ubicado en el norte de la ciudad capital fue colmado de familias que acompañaron
a quienes recibieron el Espíritu Santo y dieron gracias por todas las gracias
recibidas en los días de las festividades.
En su homilía, el Pastor Diocesano se dirigió a los jóvenes
y a sus padrinos, expresando que "los que se han preparado con la catequesis
van a recibir una efusión del Espíritu Santo, que es un espíritu de paz, de
alegría, de libertad, de amor. También aprendieron que el espíritu nos trae
dones, que son muchos, pero los sintetizamos en siete”.
También resaltó que "nosotros tenemos que plantearnos
siempre la relación con Dios como una relación de amor, no de miedo, de
confianza, de filiación, Dios es mi Padre, yo soy su hijo. Y un padre ama a sus
hijos”.
Los animó también manifestando que "ustedes tienen que ser
amables, respetuosos, obedientes, se les tiene que notar que recibieron el
Espíritu Santo”.
Antes de finalizar la Eucaristía, el P. Granillo agradeció a
los catequistas y a las familias que acompañaron a lo largo de los años la
formación de los chicos y a todos los que trabajaron incansablemente en estos
días en que esperaron juntos la venida del Espíritu Santo.