La Santa Misa fue presidida por el Vicario General de la
Diócesis, Pbro. Julio Quiroga del Pino, y concelebrada por el Pbro. Armengol
Acevedo, párroco de Santa Rosa de Lima, a cuya jurisdicción pertenece el
Monasterio, y por el Vicario parroquial, Pbro. Antonio Bulacio.
El templo ubicado camino a El Jumeal se colmó de fieles y la
celebración contó con la presencia de la imagen de Santa Rosa de Lima, quien
fue una laica terciaria en la Orden de Santo Domingo.
En el momento de la homilía, el P. Acevedo expresó: "Estamos
celebrando la fiesta de Santo Domingo en el contexto de este Año de la
Formación de los Discípulos Misioneros. La finalidad que decide el proceso
formativo de los seguidores de Jesús es que vivamos nuestra fe con
convencimiento, sabiendo las razones de nuestro seguimiento de Jesús, de las enseñanzas
de Jesús. Éste es un lado al que tiende la formación; y el otro lado es que el
discípulo pueda atraer a otros hacia Cristo” explicó.
Haciendo referencia al Santo Patrono, agregó que "el
cristiano maduro es aquel que vive con convencimiento su seguimiento al Señor.
Por otra parte, como se da cuenta que su Señor es el Salvador, intenta con sus
palabras, con sus obras, la transformación de sus hermanos. Esta fue una de las consignas que tuvo Santo
Domingo: estudiar y traer nuevamente los corazones hacia Cristo de los que se
habían apartado de Él”.
En el último tramo, animó a que "pidamos al Espíritu Santo
que nos ayude a ver cómo estamos
madurando en nosotros el seguimiento de Jesús, si somos capaces de atraer al
otro para que conozca al Señor. Vamos a pedir esto también para nuestra Iglesia
diocesana, para que en este año podamos revisar cada uno, en las parroquias,
instituciones, movimientos, qué estamos haciendo para ayudar a esa madurez y
así ayudemos a acercar a otros a Jesús”.
Luego de la bendición final, las hermanas agradecieron la
presencia y acompañamiento de la comunidad en esta celebración tan cara a sus
sentimientos, como también agradecieron al coro litúrgico Cantus Nova por
acompañar con el canto y la alabanza.