El 17 de agosto, Argentina honra la figura del Libertador y
Padre de la Patria: el General José de San Martín, quien murió a los 72 años,
lejos de la América que ayudó a independizar. Era el 17 de agosto de 1850, en
la localidad de Boulogne-sur-Mer, Francia, donde había vivido sus últimos
veinte años de vida, sin desconocer la situación política argentina y
americana.
Entre 1812 y 1822, San Martín fue nombrado desde comandante
del Regimiento de Granaderos a Caballo, hasta Comandante en Jefe del Ejército
Unido Libertador de Chile y Primer Protector del Perú. En Argentina es
reconocida como Padre de la Patria, y en Perú, como fundador de la Libertad y
de la República peruanas. Su figura se proyecta a las diversas naciones
sudamericanas, comenzando esta década central de su carrera a los 34 años.
José Francisco de San Martín y Matorras había nacido en 1778
en Yapeyú, en una antigua misión jesuítica a orillas del río Uruguay, situada
en la Provincia de Corrientes. Sus padres eran españoles, del Reino de León, y
habían llegado a Corrientes tras el nombramiento de su padre como primer
teniente gobernador de la Gobernación de la Misiones Guaraníes. Cabe aclarar
que en 1777, la Compañía de Jesús había sido expulsada de los territorios bajo
dominación española.
Entre 1781 y 1784, la familia residió en Buenos Aires, pero
después volvieron a España, primero en Cádiz y luego en Málaga. Allí falleció
su padre, cuando contaba apenas con 18 años. Entonces ya había alcanzado el
grado de teniente 2º en el Ejército Español.
Así el héroe vivió el inicio de las guerras napoleónicas.
Entonces luchó en la Guerra de las Naranjas, enfrentándose contra Portugal, y
en las luchas posteriores contra las tropas británicas en Gibraltar y Cádiz.
Luego, en 1808 sobrevino la invasión francesa a España, pero San Martín fue
partidario de la Junta Central de Gobierno que se creó para combatirla, y el 19
de julio sirvió en la fragata Doroteay en la Batalla de Bailén.
Allí, al lado del ejército aliado, tomó contacto con las
ideas liberales y revolucionarias y, muy especialmente, con los partidarios de la
emancipación de la América Latina.
El 9 de marzo de 1812, decidido por la causa libertadora y
desligado ya del ejército español, volvió a Buenos Aires. Primero en el Río de
la Plata, y luego en Cuyo, para seguir después a Chile y Perú, Por eso, San
Martín ocupó un lugar fundamental en las independencias de Argentina, Chile y
Perú.
Finalmente, el 28 de mayo de 1880, sus restos mortales, que
hasta entonces descansaban en la localidad de Brunoy, cercana a París,
retornaron a Buenos Aires. Con el tiempo, la figura de este grande fue acrecentando
su valor. Por eso entre 1887 y 1890, Mitre publicó los tres volúmenes de
"Historia de San Martín y la emancipación sudamericana”. Y el 5 de abril de
1933 fue fundado el Instituto Nacional Sanmartiniano, dedicado a la difusión e
investigación de su vida personal, política y militar.
Luego de la somera reseña histórica, vale leer una reflexión de la poeta andalgalense, Laura Beatríz Uretti, evocando la señera figura de San Martín:
"Sólo unos segundos...
No te pedimos demasiado. Y sólo serán unos segundos.
Hoy, 17 de agosto, a las 15:00 hs, detén un segundo tus
actividades. Es justo la hora en la que entregó su Alma al Creador.
Si estás trabajando, deja de hacer lo que estás haciendo por
unos segundos. Si estás en tu casa, deja de lado tus quehaceres por un momento.
Sólo te pedimos que pienses en Él. Pon su imagen en tu
cabeza y en tu corazón, y homenajéalo con unos segundos de tu silencio
emocionado. Si eres creyente, puedes también elevar una plegaria a su memoria.
Es lo mínimo que podemos hacer por aquel hombre, que con
desinterés, con vocación de servicio, con abnegación, con verdadero AMOR a la
Patria, nos dio nuestra Libertad e Independencia, sin pedir nunca nada a
cambio.
Es la mejor manera de rendirle nuestro homenaje al Brigadier
General Don José Francisco de San Martín y Matorras.
Recordemos sus palabras cuando dijo:
"...No esperemos recompensa de nuestras fatigas y
desvelos, y sí sólo enemigos: cuando no existamos, nos harán justicia...".
Hagamos justicia, recordando con amor filial al Padre de la
Patria, en un nuevo aniversario de su entrada en la Inmortalidad”.