Hasta el momento, la gente de Defensa al Consumidor no se
hizo presente para poner un poco de orden.
Lo más llamativo es que se ha fijado el precio de la garrafa
de 10 kilogramos en 110 pesos. Sin embargo, en los comercios de la ciudad se
cobra por el mismo artículo, la cantidad de 150, 190, 220 pesos o más, según la
cara del cliente, sumas totalmente alejadas de los precios oficiales.
Los subsidios al gas implementados por el gobierno nacional
anterior, que contemplan el otorgamiento de dinero equivalente a dos garrafas,
se ha convertido en los últimos meses en una especie de caja de pandora por lo
inestables, discriminatorios e irrisorios en términos de realidad, y de hecho,
algunos lo cobran y los demás ni se acuerdan que existe.
Se tuvo noticias abundantes, de personas que han sido
eliminadas del subsidio al gas, por el solo hecho de militar, o simplemente
simpatizar con alguna expresión peronista, de acuerdo a datos suministrados a
la ANSES actual, por dirigentes encolumnados en Cambiemos o cosa similar.
Los testimonios sobre ese particular son muchos, lo que
habla a las claras del proceso de apriete y sometimiento en que se encuentra la gente necesitada de esta
ciudad.
Sería bueno, saludable y equitativo que los funcionarios
competentes en esta materia, se constituyeran en la ciudad de Andalgalá, para
verificar lo que estamos expresando.