El inicio de la primavera tiene sus orígenes en esta cultura
europea, la mitología explica los fenómenos climáticos involucrando a dos
Diosas Griegas; la leyenda de Homero dice que Démeter, Diosa de la naturaleza y
esposa de Zeus, tuvo una hija llamada Perséfone. Hades, Dios de las tinieblas,
sucumbió a los encantos de esta última y no pasó mucho tiempo hasta que se la
llevó con él a su mundo subterráneo.
Démeter decide abandonar el Olimpo y sus obligaciones para
buscar a su hija, lo que tuvo una consecuencia muy grande sobre la tierra, la
misma se volvió fría y desolada.
Zeus no estaba indiferente a la angustia de su mujer, al ver
la tristeza de su mujer que no podía recuperar a su hija decide hacer un pacto
con Hades; el mismo decía que Perséfone pasaría la mitad del año con su esposo
y la otra mitad con su madre.
La leyenda cuenta que tanto el verano como la primavera
surgen a partir de la alegría que tiene Démeter de reencontrarse con su hija.
Esta es una de las explicaciones abstractas del día de la primavera y su
correspondiente celebración; los agnósticos seguirán pensando seguramente que
las estaciones del año se caracterizan por un simple fenómeno climático,
mientras que los más soñadores conservarán esta historia.
La humanidad adoptó el día de la primavera como una
oportunidad de cambio, de encontrar la felicidad; para muchas personas, cada 21
de Septiembre el mundo florece, la gente se vuelve menos distante, y se sienten
aires de esperanza.
Otro de los cambios que suelen darse a partir de esta fecha
tan especial, son los hormonales, y no nos referimos sólo a los hombres, sino
también a las mujeres. Ambos empiezan a tener la necesidad de relacionarse más
íntimamente de lo habitual, por eso se dice que esta estación es una
"estación hormonal”.
En este período también brotan las ideas y las revoluciones,
por ejemplo, durante la Primavera de Praga, en Abril de 1968, centenares de
estudiantes y trabajadores hicieron que el Comité Central del Partido Comunista
Checo aprobara un programa de acción social.