Esta jornada es convocada por Su Santidad el Papa Francisco,
para el 7 de septiembre, víspera de la Natividad de María, Reina de la Paz.
El Sumo Pontífice también invitó "a unirse a esta
iniciativa, de la manera que consideren más oportuno, a los hermanos cristianos no católicos, a los que
pertenecen a otras religiones y a los hombres de buena voluntad”.
En su mensaje, el Santo Padre expresa: "El 7 de septiembre
en la Plaza de San Pedro, aquí, desde las 19.00 a las 24.00 horas, nos
reuniremos en oración y en espíritu de penitencia para implorar a Dios este
gran don para la amada nación Siria y para todas las situaciones de conflicto y
de violencia en el mundo. La humanidad tiene necesidad de ver gestos de paz y
de oír palabras de esperanza y de paz. Pido a todas las Iglesias particulares
que, además de vivir esta jornada de ayuno, organicen algún acto litúrgico por
esta intención”.
Asimismo, pide "a María que nos ayude a responder a la
violencia, al conflicto y a la guerra, con la fuerza del diálogo, de la
reconciliación y del amor. Ella es Madre. Que Ella nos ayude a encontrar la
paz. Todos nosotros somos sus hijos. Ayúdanos, María, a superar este difícil
momento y a comprometernos, todos los días y en todos los ambientes, en la
construcción de una auténtica cultura del encuentro y de la paz. María, Reina
de la Paz, ruega por nosotros”.