Allí, en la habitación 22, un grupo de hombres paralizados
por el horror se miraban sin poder comprender lo que había sucedido. Olmos
yacía inerte en posición de cúbito dorsal sobre la cama después de
descerrajarse un disparo sobre la sien derecha.
La bala quedó incrustada en su cráneo, y Walter sólo alcanzó
a emitir un fuerte resoplido antes de morir. En el modesto cuarto de hotel
donde el heredero de Rodrigo se alojaba siempre que desembarcaba en Buenos
Aires, estaban Carlos Ponce, un tal Marcelo, otro integrante de la banda conocido
como Galera -todos del grupo-, y Gabriel Passaro -hermano de la novia de Olmos
y una especie de asistente del conjunto-.
Precisamente, este último declaró luego en la comisaría
octava que Walter estaba jugueteando con una pistola Bersa calibre 22 largo,
automática, que está registrada a nombre de una persona de Catamarca.
Hasta ese momento, el clima en la habitación era más que
distendido. Todos estaban de muy buen humor y a punto de comer una humeante
pizza de mozzarella.
Sobre una pequeña mesita había dos botellas de litro de
cerveza helada, una de las cuales se encontraba por la mitad. El cuñado del
cuartetero aportó más datos a los investigadores: "Primero Walter la tenía
sin el cargador -agregó-. Acercaba el arma a nuestras cabezas y gatillaba. Y luego
se apuntaba él y hacía lo mismo. Después colocó el cargador, pero como sabía
que el arma estaba trabada, disparaba, pero la bala nunca salía. Así lo hizo
con cada uno de nosotros, y comentó: '¿Vieron? No pasa nada porque está
trabada, se los dije'. Entonces volvió a gatillar sobre su sien y ocurrió la
tragedia. Su cabeza estalló y él sólo alcanzó a dar un suspiro. Fue
terrible".
El resto de los testimonios coincidieron con los del cuñado
del cantante. Por eso la policía no desconfió de los dichos de ninguno de los
que lo acompañaban.
Según Criminalística de la Policía Federal, la habitación
estaba bastante ordenada y el cuerpo de Olmos no presentaba signos de haber
sido golpeado. Esto resulta trascendente, porque descarta la posibilidad de que
haya existido una pelea en el cuarto.
Además, tampoco se encontraron restos de cocaína ni
marihuana, y los resultados de la autopsia abonan la teoría de que se habría
tratado de un accidente.
Mercedes Ayala (33) -una de las mucamas del hotel- era una
de las que bromeaba con Walter cada vez que lo veía. "Negro, no me vas a
engañar con otra, eh -le decía cuando se lo encontraba -. A él le encantaba que
lo jorobara. Era un tipo muy divertido. Lo abracé como siempre y noté que en la
cintura tenía algo extraño. '¿Qué es eso?', le pregunté. 'Un celular, negra, no
te preocupes', me contestó. 'Pero eso es un arma, dejate de joder', le insistí.
'No te preocupes, sólo la tengo para hacerles una joda a los pibes, pero no
funciona', me aseguró".
Recordemos que el cantante era considerado el sucesor de
Rodrigo Bueno, fallecido dos años antes que él, el 24 de junio de 2000. Fue con
aquel con quien debutó profesionalmente.