Fray Mamerto Esquiú como Obispo de Córdoba y elocuente defensor de la Unión Nacional, como franciscano y periodista, instruido en Filosofía, Teología y Cánones.
Luego de la batalla de Pavón en la que militarmente ganó la Confederación pero que diplomáticamente ganó el unitario Estado de Buenos Aires (por un secreto pacto masónico entre Urquiza, Derqui y Mitre en el vapor inglés Oberón y en el francés Fulminante) se adhería Buenos Aires al Interior exigiendo enmiendas constitucionales arrolladoras a las autonomías provinciales tanto políticas como comerciales, modificando así en 1860 la Constitución Federal de 1853 que tanto había defendido para la Unión y la Paz y que ahora veía aherrojada por la infamia Poder Central, y protestó:
"Aquí yace
La Confederación Argentina
Murió en edad temprana
A manos de la traición, de la mentira y del miedo
Que la tierra porteña le sea leve
Una lágrima y el silencio de la muerte
Le consagra un hijo suyo."
Fr. Mamerto Esquiú, Diario "El Ambato".
El temor de Rosas sobre arriesgarse a jurar una Constitución apresuradamente sin una Unión plena que la convertiría en "desencarnada" o letra muerta para el Federalismo, se hacía realidad.
(Colaboración del lector Matías Reynoso)