Homenaje del ámbito de la Cultura a la Virgen

Participaron la Secretaria de Cultura de la provincia, Lic. Jimena Moreno, y el Secretario de Cultura y Deporte de la Municipalidad de la Capital, Arq. Luis Maubecín, entre otras autoridades.

En la noche del miércoles 5 de diciembre, séptimo día de la novena en honor a la Virgen del Valle, rindió su homenaje el ámbito estatal de la Cultura provincial, municipal y privado, SADE, Junta de Estudios Históricos, SALAC, Damas Belgranianas, Instituto Sanmartiniano y de Cultura Hispánica, y demás instituciones culturales y artísticas; bibliotecas públicas y museos.

La celebración eucarística fue presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, quien en el inicio de su mensaje dio la bienvenida a los alumbrantes y rogó “que la Santa Madre del Cielo los siga acompañando para despertar en nuestro ambiente un verdadero deseo de cultivar valores que dignifiquen y cuiden toda vida humana”.

Luego reflexionó sobre Jesucristo, Pan de Vida, como el centro de la espiritualidad cristiana, afirmando que “la Eucaristía no sólo es la plenitud de nuestra vida cristiana, sino también la fuente de donde brota toda su vitalidad. Jesús es el Pan de Vida que se nos ofrece como alimento. Sólo en el Hijo de Santa María Virgen podemos saciar nuestros anhelos más profundos, nuestra hambre de Dios, nuestra nostalgia infinita de felicidad y de plenitud.  Y no hay manera más íntima y profunda de unirnos a Dios -mientras dure nuestro peregrinar en la tierra- que recibiéndolo a Él en este sacramento”.

En otro tramo de su mensaje dijo que “la Eucaristía también es encuentro con los hermanos. En Ella, el Pueblo de Dios encuentra su plenitud de comunión y de participación. Sacramento de unidad por excelencia, la Eucaristía es el punto de partida para la edificación de una auténtica comunión fraterna, fuente de reconciliación”.

“La presencia real del Señor Jesús en la Eucaristía no se agota en la Celebración Eucarística. Jesús ha querido permanecer también con nosotros en el sagrario, de manera que podamos visitarlo, abrirle nuestro corazón y compartir con el Amigo fiel nuestras inquietudes y esperanzas; presentar la reverente adoración o elevar una acción de gracias; el sincero arrepentimiento o la petición llena de confianza, en la intimidad de la oración”, manifestó.

Y señaló que “visitar al Señor, realmente presente en el Sagrario, es signo de nuestro amor a Él, así como de nuestra entrega y compromiso cristiano. Es fuente de gracia y fuerza para avanzar en el camino de santidad y en la misión apostólica. Jesús no es una idea, un sentimiento o un recuerdo, sino una persona viva y presente entre nosotros. Amémoslo presente en la Eucaristía”.

Asimismo, pidió a la Virgen “que la recepción del Cuerpo y la Sangre de Cristo nos haga sensibles ante el sufrimiento y las carencias de tantos hermanos que viven a nuestro lado, dispuestos a compartir lo poco o mucho que tengamos con los que menos tienen, ofreciéndonos nosotros mismos como don, a ejemplo de Jesús, Pan partido para la vida del mundo”.

Luego de la oración de los fieles, los alumbrantes acercaron las ofrendas hasta el altar, consistentes en elementos para la atención de los peregrinos, junto con el pan y el vino para ser consagrados.

Antes de la bendición final, se cantó a la Virgen ante su Imagen cuatro veces centenaria y se rezó la Oración por el Año y el Congreso Mariano Nacional.

 

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