viernes, 23 de marzo de 2018
11:48
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“Entiendan, tienen que rajar de acá”, se mostró insistente ante los puesteros el obispo desde el auto de alta gama en el que iba como acompañante. Para despedirse le deja la bendición: “Que Dios lo bendiga”
Conversación completa:
Urbanc: “Vengo después de cinco días y miren lo que hacen, es la ley del prepo… Que Dios me lo bendiga… pero que entiendan que tienen que rajar de acá”.
Vendedor: “Si, creo que hasta seis meses habrá tiempo para quedarse acá”.
Urbanc: “No, no tiene por qué estar acá… Que Dios lo bendiga”.
Y se marcha en el vehículo de alta gama.