“No hay una consideración absoluta para el paciente y toda la gente que está detrás del mostrador viene porque está enferma, no venimos a comprar helado, venimos a pedir una medicación que por ley nacional nos ampara”, se quejó un afiliado que padece insuficiencia renal crónica terminal y que debe esperar un transplante.
El mismo afiliado recordó que días atrás un afiliado con HIV “intentó prenderse fuego”, remarcando que en su caso debe tomar 12 medicamentos por día y “no los tengo, tengo que ir a comprarlos”.
Otra de las afiliadas con HIV aseguró que “no se nos entrega la medicación en tiempo y en forma, muchas personas no se animan a denunciar por el tema de la visibilidad”, agregando que “tenemos una obra social que no nos cubre la medicación, las prácticas especializadas”.