domingo, 1 de julio de 2018
09:25
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La Virgen del Valle presidió el desarrollo de la oración, los cánticos y las peticiones, que fueron creando un clima de paz y profunda devoción.
El Rosario es la oración más especial que dirigimos a la Santísima Virgen para que interceda por nosotros ante Dios. De esta manera, se puso bajo su amparo al niño por nacer y a su madre.
Luego de las letanías, el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, impartió la bendición a los presentes.