Expresaron que "la misión es salir de nuestra zona de comodidad para tomar la cruz, abrazarla y seguir a Jesús, como lo dice el evangelio de hoy. No serán ustedes los que hablen sino el Espíritu de su Padre hablará en ustedes".
Salieron y hablaron en nombre de Jesús, repartieron alegría y amor, abrazaron su cruz y salieron al encuentro.
Los misioneros agradecieron a la comunidad de La Dorada que "nos recibió con los brazos abiertos y nos dio un lugar en sus hogares y en sus corazones. Gracias a todas las personas que colaboraron para que esto pueda realizarse, gracias al Padre Domingo que nos acompaño y ayudó en todo momento, brindándonos su carisma, enseñanzas, alegría y cariño!! Y GRACIAS A JESUS!!! Volvimos con el corazón renovado y con muchas ganas de volver a seguir nuestra misión".