Caro G., permanece internada en el Hospital San Juan Bautista, recuperándose de las lesiones que desfiguraron su rostro, quebrándole el maxilar, por lo cual deberá someterse a tres operaciones para poder reparar este daño físico del cual fue víctima y que aún no se saben los motivos, ni los responsables de este ataque.
Diferentes organizaciones LGTBIQ+ y el INADI denuncian que existe una peligrosa naturalización de la violencia hacia las personas trans, que estos tipos de ataques son sistemáticos y ocurren todos los días sin tomar conocimiento público.
Hechos como este, incluyen incitación a la violencia, al odio, a la discriminación por identidad de género y son claras expresiones de odio hacia una población que lleva el récord de inequidad y de igualdad en acceso a la justicia y oportunidades, teniendo que mendigar por un cupo laboral o la sanción de una Ley Integral.
La violencia ejercida contra la población trans es una problemática social que se desprende de la historia de vulnerabilidades de las que ha sido, y sigue siendo protagonista. Según las estadísticas con las que trabaja el INADI a través de sus Observatorios, existe un crecimiento en los niveles de ensañamiento y crueldad contra la población trans y nuestra provincia no escapa a esas estadísticas.
Cabe recordad que la ley de identidad de género sancionada en nuestro país en el año 2012, ha sido un paso significativo en el reconocimiento del derecho a ser quién uno es, a tener la documentación personal adecuada a la identidad auto-percibida, a un trato digno, a llamar a cada persona por sus nombres elegidos, a tener un acceso integral a la salud, una ley de vanguardia que no se está reflejando en una inclusión real de las personas trans en la sociedad.
La delegación del INADI, invita a toda la comunidad a reflexionar sobre la temática y da cuenta del enorme trabajo que queda por delante para poder disminuir el patriarcado instalado en las prácticas sociales expresado en la violencia contra las mujeres y las mujeres trans.
Esa sola acción de creerse con el derecho a ejercer la violencia sobre los cuerpos es el camino que conduce a todos los crímenes de odio.