Sin embargo, y con todo esto a favor, Fiambalá no logra solucionar un problema de vieja data y que conspira para revertir la buena imagen que hoy tiene “La Capital de la Cordillera”.
Se trata de la falta de dinero en los únicos 3 cajeros automáticos con que cuenta una localidad que vive del turismo.
Según informa hoy el diario fiambalense El Abaucán Digital, en la previa de Semana Santa, una importante cantidad de visitantes llegó a Fiambalá en los últimos días, pero se encontró con el problema de siempre: cajeros sin plata, generando así un malestar en los turistas.
A esto se le suma otro factor que resta en la percepción del viajero. La mayoría de los comercios trabaja sólo en efectivo y no recibe tarjetas, cuando la posibilidad de abonar con tarjeta de débito es una obligación que rige en todo el País.
Entonces se presenta un combo invendible para cualquier destino turístico, por más bello que sea: sólo 3 cajeros automáticos + falta de dinero en los mismos + turistas sin posibilidad de acceder a dinero constante y sonante + comercios que sólo reciben efectivo.
El resultado, para quien experimente esta situación, se cae de maduro y es: un turista que difícilmente regrese, y lo peor, se encargará de transmitir esa experiencia cada vez que alguien le consulte sobre Fiambalá, formando así, muy probablemente, un concepto negativo en quienes aún no tienen la dicha de conocer la localidad.
Fiambalá ya tiene todo para convertirse en un destino turístico internacional por excelencia; pero así será dificil. El tren pasa una sóla vez, dice el popular refran.