El santo pertenece a la parroquia Santa Ana y San Joaquín de la localidad de Miraflores, departamento Capayán.
Las actividades comenzaron en las primeras horas de la mañana con un desayuno.
Seguidamente, se llevó a cabo la tradicional procesión, acompañada por la masiva concurrencia que, en alegría y esperanza, pudo manifestar su fe y devoción.
En el final del recorrido, el venerado Patrono -sinónimo de trabajo y esfuerzo-, fue recibido por la Banda de Música de la policía de la provincia.
Los cientos de fieles, que, con alabanzas, plegarias y rogativas, celebraron al santo en comunidad, con las familias unidas y en confraternidad, disfrutaron de un desfile de agrupaciones gauchas, instituciones deportivas y danzas, culminando con un almuerzo criollo.
El programa, desarrollado en el marco del Año Diocesano de la Espiritualidad de los Discípulos Misioneros, comenzaron el 10 del mes en curso para finalizar ayer, lapso en el que los vecinos participaron de novena, santo rosario, misas, rezos, fogón familiar, con la asistencia de alumbrantes en cada una de las jornadas.