El Bañado, es un pintoresco pueblito, campo adentro, al costado de la Ruta Provincial N°7, en el Departamento La Paz; ahí pasa sus días "Adriancito", como le dicen los vecinos.
Él no habla con extraños, hasta que se siente seguro, es por demás tímido, por las noches pasa sus horas dentro de una Garita, ubicada a metros del Salón Comunitario.
Te mira de costado y sonrie, como si presumiese; su aspecto es como el de un niño y siempre viste con ropas largas.
Su mirada se confunde entre la tristeza y la mansedumbre, jamás mira de frente siempre agachas, de re ojo, dice no querer volver a su casa, menciona a sus hermanos pero no quiere volver.
Los vecinos siempre le alcanzan un poco de pan o algo de comida; este viernes lo sorprendimos con dos generosas rodajas de pan casero con mermelada, que le gusta mucho.
Por las noches a veces se acerca a algún fogón que encienden los muchachos en sus rondas nocturnas y ahi permanece hasta que sale el sol, no importa el frio o el calor, él solo se queda donde lo agarra la noche.
Dificil que no se te caiga el alma a pedazos, y no te quedes pensando en como ayudarle, los vecinos comentaron que no le pueden dar refugio porque se altera y empieza a gritar, dicen que es porque quiere estar afuera, que sufrió mucho en su casa y por eso se va.
Adrián nuevamente está solo y espera. Espera seguramente que alguien se haga cargo. En estos casos, es el Estado quien debería hacerse presente.
Actuemos, antes que sea tarde.