"Mikel" Nieva, periodista, una gran persona, un amigo

Es cierto…, a los muertos, en el momento de sus partidas, generalmente, se los absuelve de todas las maldades. No es este el caso, porque Gerardo René Nieva, fue y seguirá siendo -eternamente- una “gran persona”.
sábado, 21 de noviembre de 2020 11:29
sábado, 21 de noviembre de 2020 11:29

Un buen tipo, siempre sonriente y de buen humor, solidario compañero y comprometido laburante, así era Gerardito, a quien trato de esta forma porque lo conocí cuando –casi adolescente, a mediados de los ‘80- comenzó a trabajar en la incipiente señal de la televisión oficial catamarqueña, que originalmente funcionaba en el actual edificio del Banco Nación, de República y Sarmiento. "Mikel" lo llamaban sus compañeros.

Humilde, extremadamente sencillo, sin atisbos de arrogancia, la única vez que lo observé alterado fue cuando la malhadada intervención de la provincia, en abril de 1991, adjudicándole vaya a saber qué connotaciones ideológicas, a él -como otros tantos compañeros del canal-, lo trasladaron en principio al Hospital de Pomán, y luego al centro público asistencial de El Alto.

Otros trabajadores de la televisión y prensa oficial fueron obligados a prestar funciones en distintas dependencias provinciales en Chumbicha, Icaño, Recreo, etc., en aberrantes casos de persecución política y palmaria discriminación laboral, sin ninguna justificación y menos legitimidad.

Gerardo aceptó su destino, primero a Pomán, porque no le quedaba otra (que era el despido), y porque además estaba cerca de su pueblo natal Mutquín; hasta que luego, por razones familiares, logró ser trasladado a El Alto, donde transcurrió sus últimos años de vida.

En el hospital de esa localidad “esteña” se desempeñó como chofer, enfermero o auxiliar de todo; aunque nunca olvidando, ni menos dejando de lado su veta periodística, la que desempeñó incansablemente hasta el instante que este maldito coronavirus lo confinó al Hospital Malbrán, donde esta mañana dejó de existir.

Para ganarse el puchero, Gerardo Nieva podía trabajar en cualquier oficio; pero su verdadera pasión era la del periodismo, que responsable y consecuentemente ejerció a través de radio Valle Viejo, emisora de la que era su corresponsal en El Alto, o colaborando asiduamente con nuestro Catamaractual con puntuales y oportunas noticias de las comunidades del Este provincial.

El dolor por su deceso se manifestó sentidamente desde todos los ámbitos. Una síntesis del hondo pesar que ha provocado su muerte fue lo que expresó su hijo Rubén, en su cuenta de Facebook: “Y un día como hoy partiste viejo…, ya nos vamos a volver a encontrar y hablaremos de las carreras, el rally, el TC, de lo que más te apasionaba. Y también nos vamos a volver a burlar como hacíamos cuando estábamos juntos. Un saludo Pa, que descanses, un abrazo al cielo…”.

A este testimonio nos adherimos respetuosamente todos quienes estamos vinculados a Catamarcatual, anhelando su descanso en paz, junto al deseo de una serena resignación para todos sus familiares y amigos.

Victor “Paco” Uriarte

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