¡Cuidado con las bromas!: Día de los Santos Inocentes

El 28 de diciembre, como es habitual, se celebrará el conocido “Día de los inocentes” en distintos países del mundo.
lunes, 28 de diciembre de 2020 08:14
lunes, 28 de diciembre de 2020 08:14

Aunque la jornada está relacionada con el regocijo que genera hacerles bromas a los demás, lo cierto es que su origen nada tiene que ver con ello.

La celebración de los Santos Inocentes es más bien trágica. Lo que conmemora la tradición católica es el asesinato de los menores de dos años en Belén, ordenada por Herodes I ‘el ‘Grande’, luego de que se enterara de la visita de los tres reyes magos del Oriente, a la Sagrada Familia, debido al nacimiento de Jesús. La profecía decía que era un judío quien lo destronaría, de ahí el por qué de la orden.

La matanza ordenada por Herodes, cuestionada por algunos investigadores, debido a que uno de los historiadores más conocidos del siglo I, Flavio Josefo, jamás la documentó, no es el único antecedente que se tiene del ‘Día de los inocentes’. De hecho, el que ese día se bromee en lugar de reflexionar sobre la niñez, como la Conferencia Episcopal de Colombia ha señalado que debería ser, tiene un antecedente pagano.

La celebración del 28 de diciembre también es relacionada con la ‘Fiesta de los locos’, una celebración popular en el Medioevo, en especial en Francia, pero también en Alemania en Inglaterra, entre Navidad y Año Nuevo.

El eje de la festividad, según lo documentado por María Eugenia Góngora, decana de la facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, era una “misa” burlesca, en la que nombraba un obispo-bufón como el encargado de dirigirla.

“La fiesta tenía lugar en la Iglesia, pero en ocasiones toda la ciudad se asociaba a las procesiones y cabalgatas que seguían generalmente a la celebración principal”, explicó Góngora en su texto ‘Omnia Tempus Habent’: La Fiesta Medieval de los locos’.

En la celebración, según explica R.P. Flogel, citado por la académica chilena, “los sacerdotes disfrazados entraban en el Coro bailando, saltando y cantando canciones picarescas. Los subdiáconos comían salchichas, jugaban a las cartas y a los dados sobre el altar; en lugar de incienso, quemaban suelas de zapatos viejos y excrementos. Después de la “misa”, cada cual bailaba y corría por la Iglesia a su gusto, y se entregaba a los mayores excesos; algunos se desnudaban por completo”.

En 1444, doctores de teología de París enviaron una carta a los altos rangos del clérigo con el fin de anular la costumbre.

 

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