VACUNA CONTRA EL CORONAVIRUS

Qué pasará con los más de 5 millones de argentinos que sufren alergias

En el Reino Unido se aconsejó no inmunizar a quienes sufren cuadros severos. En Argentina, estos casos son minoritarios. Los expertos esperan más datos para dar una recomendación.
miércoles, 9 de diciembre de 2020 19:26
miércoles, 9 de diciembre de 2020 19:26

La agencia reguladora del Reino Unido recomendó no aplicar la vacuna contra el coronavirus a pacientes con alergias severas. Fue tras la aparición de reacciones en dos sanitarios que fueron inmunizados el martes con el desarrollo de Pfizer y BioNTech.

Además de ser un “tema del día” en los medios internacionales, la noticia circuló en los chats internos de los especialistas en alergia de nuestro país.

“No hay datos aún de cuál es el componente que produjo la reacción. La vacuna no tiene proteína, ni virus. No hay alergia al ARN, es todo recombinante”, comenta Pablo Moreno, presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC).

“Las vacunas en principio no informan qué es lo que tienen. Solamente que son vacunas con ARN recombinante y en ese caso no producirían reacciones alérgicas”, coincide Daniel Vázquez, especialista en alergia e inmunología y ex presidente de la AAAeIC.

Margaret Keenan, la primera paciente británica en recibir la vacuna de Pfizer y BioNtech. Foto Reuter.

Margaret Keenan, la primera paciente británica en recibir la vacuna de Pfizer y BioNtech. Foto Reuter.

“Estamos esperando que sean un poco más claros en cuanto al contenido de la vacuna. Que analicen a qué reaccionaron esos pacientes. Para nosotros poder ver, dentro de nuestra población de pacientes alérgicos, a quiénes deberíamos hacer un estudio previo para ver si puede o no aplicarse la vacuna”, completa Vázquez.

Como sucede con cualquier remedio, se dice que una persona tiene una contraindicación, que es relativa, si tiene alergia a la vacuna –porque ya se la dio antes y tuvo una reacción- o a alguno de sus componentes.

Podemos tener alergia al componente que genera inmunidad de la vacuna o a otros elementos que contiene, como estabilizantes o antibióticos, que sirven para que la vacuna se encuentre en buen estado.

Un ejemplo sería si alguien tiene alergia al huevo y tiene que aplicarse la vacuna de la fiebre amarilla, que tiene un contenido alto de proteínas de huevo. Entonces, si la alergia al huevo es muy severa, el médico debería pensar si la vacuna se puede aplicar o no.

La vacuna fue desarrollada por la farmacéutica estadounidense Pfizer y su socio alemán BioNTech. Foto AFP.

La vacuna fue desarrollada por la farmacéutica estadounidense Pfizer y su socio alemán BioNTech. Foto AFP.

“Para el caso de las vacunas de ARN en principio sucedería lo mismo. Habrá que buscar qué contaminantes tienen y, así, poder determinar en qué pacientes se debe tener cuidado o no de administrarla”, comenta Gustavo Marino, profesor de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral y jefe del servicio de Alergia e Inmunología del Hospital Universitario Austral.

Por su parte, el especialista en alergia e inmunología Claudio Parisi, también ex presidente de la AAAeIC, aclara que siempre se pone en la balanza el riesgo de reacción alérgica versus el beneficio de la vacuna. “En algunos pacientes alérgicos pueden aplicarse bajo control, de una manera especial, la vacuna para la cual uno sospecha que se produjo la alergia”, señala.

Otra posibilidad que plantean algunos expertos es que las reacciones que tuvieron quienes recibieron la vacuna de Pfizer y BioNTech hayan sido por alergia al látex, debido a la manipulación de los propios vacunadores. Este tipo de alergia creció mucho en el mundo, sobre todo entre los trabajadores de salud.

Los pacientes que tienen alergia al látex tienen contraindicadas las vacunas que han tenido contacto con el látex. De hecho, la AAAeIC junto con la Asociación Argentina de Alergia al Látex elevaron un pedido al Ministerio de Salud donde se le solicitaba esta condición para las vacunas Covid.

Cuántos argentinos tienen alergias

En Argentina, unas 5,5 millones de personas sufren rinitis alérgica, que es la más frecuente de las enfermedades alérgicas y es provocada por el polen de los árboles, malezas y pasto. Aunque todavía no se sabe si esto será una contraindicación para vacunarse.

La alergia a los alimentos es mucho más frecuente en niños, que no son la población más vulnerable al Covid-19 ni los que entrarían en la primera línea de vacunación. La estadística mundial indica que 1 de cada 12 chicos es alérgico a algún alimento.

Respecto a las alergias por látex, las sufren alrededor del 10% de las personas que trabajan con látex, como el personal de salud, o quienes están expuestos a repetidas intervenciones quirúrgicas. 

La rinitis alérgica es la más frecuente y suele asociarse a la llegada de la primavera. Foto Emiliana Miguelez.

La rinitis alérgica es la más frecuente y suele asociarse a la llegada de la primavera. Foto Emiliana Miguelez.

El informe británico recomienda no vacunar a cualquier paciente que haya tenido un antecedente de reacción alérgica grave a alimentos o a medicamento. Por ejemplo, aquellas personas que fueron hospitalizadas o tuvieron que recibir adrenalina o corticoides de urgencia.

"Las dos reacciones que sucedieron con esta vacuna se produjeron en personas que habían tenido reacciones alérgicas graves a fármacos y alimentos. Además, estos pacientes ya utilizaban jeringas de adrenalina para contrarrestar reacciones alérgicas graves, algo frecuente en el hemisferio norte pero no tan frecuente en Argentina", comenta Alejandro Videla, vicepresidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR).

“En nuestro país no contamos con información sobre cuántas personas pueden tener ese nivel de gravedad alérgica, pero podemos inferir que se trata de un grupo reducido”, completa Videla. 

Entonces, ¿qué deberían hacer los alérgicos?

Para Vázquez, la recomendación británica de no vacunar a quienes tuvieron reacciones alérgicas graves “es algo muy general” y alerta que “gran parte de los pacientes quedarían con una contraindicación relativa y hasta subjetiva para recibir la vacuna”.

“¿Por qué debería quedar fuera de la vacunación un paciente que es alérgico a los frutos secos? Salvo que haya algo muy preciso, que todavía no nos están diciendo”, analiza.

“Encima, ahí no están mencionando al látex, que es un grave problema de salud”, completa. Por lo tanto, Vázquez sostiene que todavía faltan muchos datos como para bajar una recomendación a la población.

David Farrell, paciente de 51 años, recibe una de las dos vacunas de Pfizer y BioNtech en un centro de vacunación del Reino Unido. Foto EFE.

David Farrell, paciente de 51 años, recibe una de las dos vacunas de Pfizer y BioNtech en un centro de vacunación del Reino Unido. Foto EFE.

En la misma línea, Parisi señala que no hay mucha información acerca de cuál es la frecuencia con la que se producen reacciones alérgicas a esta vacuna, ni si todos los alérgicos necesitan evitarla. Tampoco se sabe qué componentes tiene, como para decir cuáles son los pacientes que deberían evitarla.

“Siempre hay que estimular el uso de la vacuna, sobre todo en este período de pandemia. En el caso de que el paciente tenga alguna alergia, cuando tengamos un poco más de información, puede consultar al médico y valorar con él si es recomendable usar esta vacuna”, cierra Parisi. Clarín.

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