La semana pasada, los trabajos que ejecutan empleados de Vialidad Provincial, completaron la pavimentación de ambas manos, sobre las banquinas del "tobogán" que vincula el monumento a Felipe Varela, en la entrada a la Cruz Negra, con el sector de la ex discoteca "Muana".
Con las tareas previstas en esta semana, se prevé la culminación de este primer tramo, de unos 2500 metros de extensión, para luego avanzar desde el puente sobre el río del Valle hacia el norte.
En estos días, los trabajos que se ejecutan son los de la pavimentación de las banquinas, que, una vez delimitadas y pintadas, constituirán las ciclovías, con carpeta de concreto asfáltico, que posteriormente se extenderán con micro un tratamiento de aglomerado en frío, en ambos márgenes de la ruta.
La obra completa, con inicio en la zona del B° Parque Chacabuco de esta Capital, con unos 24 Kms., aproximadamente de recorrido, se extiende hasta el sector de El Desmonte, en el acceso a la localidad de Collagasta, en el departamento Fray Mamerto Esquiú.
Las tareas, que comenzaron el 18 de junio pasado, motivan el beneplácito generalizado de ciclistas y automovilistas, que día a día transitan la zona. Los primeros, por la seguridad que significa contar con una vía liberada, exclusivamente, para rodar, y los segundos por la libertad de circulación sin obstáculos imprevistos.
Los pedaleros, pueden incluir en sus paseos un regreso menos transitado por la Ruta Provincial Nro. 41, recorriendo gran parte del interior del departamento Fray Mamerto Esquiú, que en el caso de los bikers tiene también la opción de sumar el singular atractivo del Camino Real, desde Piedra Blanca al distrito de Santa Rosa, en Valle Viejo, antes de volver a la ciudad Capital.
Y los vecinos comunes pueden hasta modificar sus modos de acceso a San Fernando del Valle Catamarca, como los hijos de Walter, que se trasladó del centro a una nueva casa en el Loteo "El Puente" en Banda de Varela, y hoy aquellos estudiantes en Córdoba -regresados a Catamarca por la pandemia del coronavirus- van a cumplir con sus trámites y/o actividades capitalinas, trasladándose -felizmente- en bicicleta.
Bienvenida entonces la ciclovía o la bicisenda, para cuando en algún tiempo se deba realizar un balance de lo que nos dejó esta historia inevitable de aislamientos, protocolos y restricciones, porque en esta obra, seguramente, encontraremos un revelador y accesible alivio de cotidiana libertad.
Víctor "Paco" Uriarte