Las llamas afectaron gran parte de viñedos de la familia Pereyra.
En la oportunidad contaron con la colaboración del Consorcio de Regantes, que permitió que el agua destinada a riego pueda ser desviada hacia el lugar del fuego y de esa manera impedir el avance de las llamas.
Al parecer, el foco ígneo comenzó a raíz de un descuido en la quema de pastizales, teniendo en cuenta que el viento zonda azota con intensidad en Fiambalá, y produjo la expansión del fuego, pero gracias al rápido accionar de los bomberos se pudo controlar y evitar daños mayores.
Se recomienda que en climas adversos, en donde el viento es intenso, no realizar la quema de pastizales para evitar de esa manera que se produzcan incendios que causan pérdidas económicas considerables.