En este sentido, es importante destacar que el protocolo se comenzó a implementar el año pasado, para dar respuestas a la pandemia que estamos viviendo con el fin de favorecer el acompañamiento de la persona gestante y el o la bebe.
Cabe destacar que la Maternidad cuenta con una Unidad de Trabajo de Parto y Recuperación (UTPR), las cuales se encuentran acondicionadas para favorecer el acompañamiento durante el trabajo de previo y durante el parto; y buscan fortalecer la prevención, formación, participación y restitución del papel central de la persona gestante en uno de los periodos más importantes de su vida.
¿Cuándo un parto es respetado?
El término “parto respetado” o “parto humanizado” hace referencia al respeto de los derechos de las personas gestantes y sus familias en el momento del nacimiento. Asegura el respeto a las particularidades de cada familia –etnia, religión, nacionalidad- acompañándola a través de la toma de decisiones seguras e informadas.
El parto respetado implica generar un espacio familiar donde la persona gestante y el recién nacido/a sean los protagonistas y donde el nacimiento se desarrolle de la manera más natural posible.
Cuando hablamos de parto respetado nos referimos a que la persona gestante siga su propio pulso de parto evitando todo tipo de intervenciones innecesarias, así como a decidir la forma de controlar el dolor durante el parto.
Ley Nº25.929
En la Argentina, está vigente la Ley 25.929 sancionada y promulgada en 2004 y finalmente reglamentada en 2015 la cual defiende los derechos de las personas gestantes, recién nacidos/as y sus familias en los momentos de pre parto, parto y post parto, donde está detallado los distintos derechos que deben garantizarse.
La ley garantiza, entre otros, el derecho a:
· A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto y participar activamente en las decisiones acerca de las alternativas distintas si es que existen.
· A ser considerada como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
· A un parto respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados.
· A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
· A elegir quién la acompañe durante el trabajo de parto, parto y postparto.
· A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.
· A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
· A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.
· A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.