En el comunicado oficial emitido por Josefina Molina - querellante en la Investigación Pozo de Vargas- anunció que después de 46 años, los restos de nuestro comprovinciano José Edgardo Córdoba, víctima del terrorismo de Estado, fueron identificados.
Los estudios genéticos fueron efectuados por el Equipo de Antropología Argentino Forense sobre los óseos recuperados por el Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán.
Es el segundo caso de catamarqueño identificado, el primero reconocido fue el estudiante belicho Juan Carreras, desaparecido en 1976 también en Tucumán. Sus familiares pudieron traer sus restos que ya descansan en Belén.
José Edgardo Córdoba:
Fue denunciado como desaparecido el 17 de diciembre de 1975. Ese día salió de trabajar en horas de mediodía del Colegio privado José Estrada, en calle Corrientes al 900 en la capital tucumana, donde se desempeñaba como preceptor. En la esquina de calles Catamarca y San Juan fue interceptado por un grupo de sujetos vestidos de civil que descendieron de tres vehículos particulares y se lo llevaron. Esto fue observado por operarios de la empresa Cincotta, ubicada en ese entonces en esa misma esquina. Personal del Colegio informó que por la mañana unas personas habían estado preguntando por él. Habría sido trasladado al Centro Clandestino de Detención que funcionaba en la Jefatura de Policía. Para dar con su paradero, sus familiares realizaron todo tipo de averiguaciones y gestiones sin resultado.
El “Morocho” Córdoba nació el 18 de marzo de 1951 en Catamarca. Tenía 24 años cuando fue secuestrado por primera vez: el 3 de noviembre de 1975 de su domicilio en calle Chacabuco N° 470 de San Miguel de Tucumán. Es trasladado a la Jefatura de Policía; al día siguiente alrededor de las 23:30hs fue liberado por gestiones de su hermano Marco Aurelio Ramón Córdoba.
Luego de lo ocurrido José Edgardo retomó su vida cotidiana, continúo con sus estudios de abogacía hasta que el 17 de diciembre del mismo año, cuando salía de trabajar, fue interceptado y se lo llevaron.
Por declaración de su madre se supo que recurrió a monseñor Conrero quien la derivó con monseñor Randisi; tras averiguaciones con resultados contradictorios finalmente supo por testimonios del capellán del ejército de Catamarca que en algún momento José Edgardo permaneció cautivo en el CCD Nueva Baviera.
El Pozo de Vargas:
En septiembre de 2017, con motivo de la sentencia de la MEGACAUSA “OPERATIVO INDEPENDENCIA” - que se debatió en el Tribunal Oral Federal de Tucumán - visité el sitio Pozo de Vargas (una fosa común) del que se han recuperado más de 120 cuerpos de desaparecidxs por la dictadura militar.
Imaginemos un edificio de 10 pisos. Ahora imaginémoslo enterrado. Por ultimo imaginémoslo con las paredes tapizadas de huesos, y en el fondo pilas de restos óseos amontonados. Eso es Pozo de Vargas.
Desde el año 2002 se viene trabajando en el lugar, por trascendidos, rumores, casi leyendas de que, en ese pozo de agua, construido por los ingleses para alimentar a las primeras locomotoras a vapor, “tiraban gente”.
El paisaje ha cambiado muchísimo desde que comenzaron los trabajos; hoy la zona que en aquellos años era una zona agrícola (mayormente plantaciones de limones) hoy está totalmente urbanizada.
Hice la visita junto a Claudia Villegas, hermana de Aída y Jorge, catamarqueños también desaparecidos en Tucumán.
Nos acompañó Gloria Colaneri, jefa de peritos del sitio, que nos mostró los trabajos realizados en el pozo mismo. "Ha sido un largo trayecto. Estuvimos muchos años en que no obteníamos resultados en las excavaciones en el pozo, tantos que todo el proyecto estuvo a punto de caerse. Finalmente, el pozo comenzó a hablar, a contarnos en horror de muertes ocurridos aquí".
Me turba saber sobre la cantidad de personas que eran hijxs, hermanxs, parejas y/o padres - madres de una familia, que fueron encontrados enterrados, tirados en ese pozo. Personas de las que hay pruebas que fueron torturadas antes de arrojarlas allí; personas que fueron ejecutadas y hasta otras que fueron tiradas aún con vida.
“38 metros son los que se llevan cavados hasta este momento, y casi 120 personas identificadas. Quedan muchos perfiles sin identificar. Nos está faltando una campaña para recopilar ADN de familias con desaparecidos para poder comparar con los datos investigados. También nos falta tiempo y obviamente recursos; hay un equipo de trabajo permanente en el sitio de más de 9 personas, una infraestructura de servicios y de mantenimiento de los equipos e insumos, entre los cuales están las bombas extractoras que tienen que drenar el agua del pozo para poder trabajar, el ascensor o montacargas para subir lo que vamos extrayendo del pozo, iluminación, entre los principales", nos relataba Gloria.
El Pozo de Vargas es la prueba monstruosa e irrefutable de lo que hizo el Terrorismo de Estado. Aunque siempre habrá alguien/es que llevarán la antorcha de la verdad.
JOSE EDGARDO CORDOBA PRESENTE!!!