En el quinto día de la novena en honor de la Pura y Limpia Concepción del Valle, durante la noche del sábado 3 de diciembre, día de San Francisco Javier, rindieron su homenaje a la Virgen los miembros de la Pastoral Misionera de la diócesis.
La Santa Misa fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por sacerdotes del clero diocesano, entre ellos el rector del Santuario mariano, padre Gustavo Flores, y el asesor de la Pastoral Misionera, padre Carlos Rodríguez, actualmente párroco de la Inmaculada Concepción, con sede en la Villa El Alto, desde donde llegó para participar de esta celebración especial.
“Que la Madre de los ‘Discípulos Misioneros’ los siga sosteniendo y entusiasmando en este servicio eclesial”, expresó en el comienzo de su homilía Mons. Urbanc, como cada noche, al saludar a los alumbrantes de la Misa.
“La Evangelización o la Misión es la razón de ser de la Iglesia. «Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar, para anunciar a Jesucristo»”, sostuvo, citando la Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi del Papa San Pablo VI. "«La dulce y confortadora alegría de evangelizar», repite incansablemente el Papa Francisco. Es el mismo Jesucristo quien, desde dentro, nos impulsa”, acotó.
Seguidamente pasó a mencionar aspectos relacionados con la Misión: “La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria”, puntualizó.
Más adelante se refirió a “los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo religioso”.
“La Iglesia, cuando es autorreferencial, -agregó- sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser, sencillamente, la luna, y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia. Ese vivir para darse gloria los unos a otros. Simplificando, hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora que sale de sí; la que escucha con obediencia la Palabra de Dios y la proclama con fidelidad, o, la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí. Esto es lo que debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer en la Iglesia para la salvación de las almas”.
Después, al predicar sobre el Evangelio proclamado, repasó: “Jesús recorre muchas ciudades y pueblos, enseñando y curando. Está ocupado llamando a discípulos y formándolos. Los envía a una misión. Nos pide que recemos para que haya más manos que ayuden en la cosecha. Nos insta a seguir curando, limpiando, resucitando, dando gratuitamente, ya que el Reino está cerca…”.
Al concluir, el Obispo imploró a la Virgen del Valle, para que nos animemos “a ser una Iglesia Sinodal en permanente salida al encuentro de los demás, privilegiando a los más débiles, llevando el mensaje de Salvación, que es tu Hijo Jesucristo, Muerto, Resucitado y Glorificado junto al Padre Eterno. Enséñanos el camino, muéstranos cómo alcanzar la meta. Impide que perdamos el rumbo como personas frágiles y pecadoras. No permitas que la ignorancia nos lleve por falsos caminos. Concédenos el don del discernimiento, para que no dejemos que nuestras acciones se guíen por prejuicios, facilismos, vanidades, intereses mezquinos, ideologías y falsas consideraciones. Haz que retoñe en cada uno de nosotros un vivo ardor misionero para llenar el mundo entero con la llama del Amor Divino y reine la fraternidad”.
Un grupo de niños de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM) recibieron cruces bendecidas por el obispo y colocadas a cada pequeño por el padre Carlos Rodríguez, como como signo del compromiso de continuar escuchando, conociendo y aprendiendo más de Jesús, para ser mejores amigos suyos y hacer más amigos para Él. Un emotivo momento que se rubricó con el saludo de la IAM: “¡Siempre amigos!”.
También se bendijeron imágenes de la Virgen del Valle que serán entregadas a las familias de distintos pueblos del departamento Santa Rosa durante la misión de enero de 2023.
Y al final de la celebración, el obispo hizo el envío de todos los misioneros que participarán de esta acción evangelizadora en comunidades del Este catamarqueño.