Demolieron casona histórica en el Centro

La construcción que perteneció a un ex gobernador, estaba en calle Salta, entre San Martín y Chacabuco. Integraba el patrimonio histórico de la ciudad. Su destrucción causó repudios en las redes sociales.
miércoles, 15 de junio de 2022 08:16
miércoles, 15 de junio de 2022 08:16

La casona presentaba en la actualidad un deterioro importante en su estructura. Aunque las críticas estuvieron relacionadas no sólo a la demolición, sino también a la falta de mantenimiento o conservación del patrimonio de la ciudad.

Uno de quienes se hizo eco de la noticia fue el escritor e historiador Eduardo "Negro" Aroca, quien hizo una reseña en su cuenta de Facebook y recibió distintas opiniones respecto de lo ocurrido.

"OTRO ZARPAZO AL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO, HISTÓRICO Y CULTURAL DE CATAMARCA

Ramón Clero Ahumada nació en Sucma, El Alto, en 1874. Fue un abogado y político que ejerció como gobernador de Catamarca entre 1912-1915, y 1920-1924. Fue el primer gobernador radical de su provincia.

Cursó sus estudios en el Colegio Nacional de Catamarca y en la UBA, donde obtuvo un doctorado en leyes.

En su juventud adhirió al Partido Unión Catamarqueña, fue empleado del poder judicial de Catamarca, presidente del Banco Provincial, legislador y ejerció como juez.

En 1912 fue elegido gobernador de la provincia. Su gestión se centró en las obras públicas, construyendo escuelas en varias localidades del interior (Andalgalá, Bañado de Ovanta, Belén, Chumbicha, San Antonio de la Paz, Santa María y Tinogasta), elevando el número de escuelas en la provincia a 113. Construyó el matadero municipal y la cárcel de la capital, e inició la construcción del primer tramo del proyectado ferrocarril a la provincia de Tucumán. Durante su gestión se realizó el censo nacional de población, que contabilizó casi exactamente cien mil habitantes en Catamarca.

En 1920 fue nuevamente elegido gobernador; en esta oportunidad, la economía de la provincia se vio afectada por una prolongada sequía, que restó recursos fiscales y no permitió cubrir las necesidades alimentarias de parte de la población. Una gran cantidad de trabajadores se trasladaron a la vecina Tucumán para trabajar en la zafra, lo que les permitió obtener trabajo pero complejizó los circuitos económicos catamarqueños, afectando la demanda de bienes y servicios. El gobernador Ahumada se esforzó en cumplir con el pago de los salarios de los empleados públicos y sostuvo un inestable equilibrio financiero del Estado con un subsidio otorgado por el gobierno nacional.

Se las arregló para extender el ferrocarril provincial hacia Tucumán, llevándolo hasta La Merced; las dificultades financieras y técnicas, el progreso del transporte por automóvil y el postergamiento de las provincias del interior impidieron a sus sucesores avanzar más allá.

Celebró el centenario de la autonomía provincial en el año 1921, y mandó publicar un álbum de historia provincial, escrito por Antonio Larrouy y Manuel Soria, que fue el primer compendio de historia catamarqueña. Estos mismos autores propusieron el diseño de un Escudo de la provincia, que fue adoptado por ley en junio de 1922.

Uno de sus domicilios era en calle Salta al 700 -al lado de la Escuela Clara J. Armstrong-, una impactante casona de ladrillo visto de importante hechura con 1 gran puerta principal de 2 hojas con bandelora, 2 grandes ventanales hacia la calle, 2 grandes ventanales en el hall de ingreso sobre elevado y 2 puertas laterales. Quienes transitamos, cuando eramos chicos por calle Salta, podíamos ver los grandes vitrales interiores.

En una operación estratégicamente planificada, primero se llevaron toda la carpintería de madera y tabicaron las aberturas. Tiempo después, tiraron los techos, y continuaron derrumbando todo el interior. Quedaron solo los muros frontales como para disimular el vacío que había atrás.

Aprovecharon un fin de semana, arrasaron todo y un lunes solo quedó de la propiedad de unos 23 m de ancho por 65 m de fondo las 3 históricas palmeras de los patios posteriores.

El Colegio de Arquitectos de Catamarca en la década del 80 relevó esta casona y la Municipalidad la incluyó como patrimonio de la Ciudad. La Ordenanza prohibía su demolición.

Perdón Catamarca.

Adivinen quienes son los nuevos dueños de esa propiedad".

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