El encuentro, que contó con la presencia del obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, reunió a unas 130 personas, entre asambleístas, coordinadores, secretarios y miembros del Consejo Diocesano de Pastoral (Codipa) de las seis parroquias que conforman el decanato, junto con los sacerdotes que atienden esa amplia zona de la diócesis.
El padre Martín Brizuela, vicario de la parroquia Nuestra Señora de Belén, manifestó que “durante la jornada, pudimos continuar trabajando sobre las situaciones problemáticas de nuestra Iglesia, que ya habíamos abordado en la instancia parroquial. Después de reflexionar sobre esto, se intentó dar respuestas, buscando medios y modos de llegar a la gente”.
El joven sacerdote apuntó que “se acentuó la mirada en ámbitos como los jóvenes, la familia, la atención pastoral y la Iglesia cerrada. Si bien, este tiempo sinodal aún no ha concluido, fue importante poder encontrarnos como Iglesia decanatal y trabajar juntos”. En este sentido, destacó la tarea realizada en conjunto con todas las parroquias, que aportaron su esfuerzo y entusiasmo.
En cuanto a la proyección de las acciones, afirmó que “Dios mediante nos encontraremos en la siguiente etapa, que es la Asamblea Diocesana. Nos ponemos bajo el amparo de Nuestra Madre del Valle y del Beato Mamerto Esquiú, por los frutos de esta Asamblea Decanatal”.