Un personaje de color azul, ojos grandes y boca roja, pero con colmillos afilados, compone la figura de “Huggy Wuggy”, quien al comienzo muestra un aspecto “inocente” y va mutando a lo largo del juego. El objetivo de los participantes es resolver “puzzles” (rompecabezas) para no tener que enfrentarse al monstruo, que si alcanza al jugador lo abraza hasta asfixiarlo.

La difusión del videojuego que invita a los participantes a cumplir desafíos violentos y peligrosos alertó a las autoridades de varios establecimientos educativos.
Si bien, en la versión original no hay nada referido a las autolesiones, su enorme popularidad sobre todo en el grupo de niños que abarca los 6 y 10 años, empujó a que existan copias (spin-offs) que toman algunos elementos y escapan del control de los creadores de “Poppy Playtime”. En estas copias, que circulan en diferentes plataformas, se encontró material que incita a autolesiones y a otras conductas de riesgo mediante “retos” propuestos a los chicos.
Pero, ¿Qué hace que algunos sean más vulnerables a sumarse a esos desafíos virales que los ponen en riesgo? ¿Cuáles son las consecuencias vinculadas a una exposición temprana de contenidos que no pueden procesar? ¿Qué señales deben tomar en cuenta los padres para acompañar a sus hijos y prevenir estas situaciones?
María Zysman, quien es psicopedagoga y trabaja sobre el uso responsable y seguro de las redes sociales, señala: “Desde hace unos años hemos notado la aparición de personajes más o menos virulentos en vídeos que consumen las niñas y los niños, como “Momo” en su momento o “Huggy Wuggy”, actualmente. Todas las propuestas comienzan como algo lindo, o liviano, y se transforman en algo terrorífico. Hay motivos reales para preocuparse, pero también hay mucho para hacer para mejorar el vínculo de las chicas y los chicos con la tecnología”, explica.
Con respecto a “Huggy Wuggy” y este tipo de copias que incitan a las autolesiones, advierte: “Los van haciendo gradualmente ingresar en un desafío en el que deben ir pasando etapas para lograr objetivos, que es en lo que se basa también el “juego de la Ballena Azul” y que se vincula en ver hasta dónde son capaces: hay una necesidad de demostrar que haciendo tal o cual cosa son valientes, son poderosos y salen sanos y salvos de aquellas travesías, sin darse cuenta de que están jugando con fuego”.
Cabe destacar que este no es un videojuego para menores; sin embargo, cobró enorme popularidad, principalmente en el Reino Unido y en los Estados Unidos. Circula libremente en los canales de juegos de YouTube y Twitch.