El perrito, cuyo cuerpo fue encontrado inerte ayer en Plaza 25 de Mayo, fue enterrado en el predio deportivo del Colegio Quintana, en La Quebrada.
Globito no era un perrito más. Fue un alumno aplicado de la entidad educativa franciscana, asiduo concurrente a las tertulias del selecto Club Social 25 de Agosto y comensal exigente del Bar Caravati, entre otras aventuras conocidas, lo que permitió que se ganara el cariño de todos.
Protagonista de cuanto evento hubiera, la partida del perrito sin dueño pero que se adueñó del corazón de todos generó profunda consternación y las redes sociales receptaron los cientos de emotivos mensajes.
El gesto de los directivos del Colegio Quintana de sepultar los restos en el polideportivo y colocar piedras en forma de cruz para indicar el lugar de su tumba no es ajeno a los preceptos de San Francisco de Asís, patrono de la institución y de los animales, a quienes el fraile los llamaba "pequeños hermanos ".
Fuente: Claudia Spin