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La carne procesada y el riesgo de demencia: un estudio que podría cambiar tu dieta

El consumo excesivo de carne roja procesada, como las salchichas, el bacon y la mortadela, podría estar relacionado con un mayor riesgo de desarrollar demencia, según un reciente estudio publicado en la revista Neurology.
sábado, 18 de enero de 2025 11:42
sábado, 18 de enero de 2025 11:42

Este hallazgo pone en evidencia la importancia de revisar nuestros hábitos alimenticios, ya que, aunque la carne roja es parte integral de muchas dietas, su consumo excesivo podría tener efectos perjudiciales sobre la salud cerebral.

El estudio, realizado con un grupo de 133.771 personas con una media de edad de 49 años, siguió a los participantes durante un periodo de hasta 43 años. A lo largo del seguimiento, 11.173 personas desarrollaron demencia. Aquellos que consumían carne procesada de manera frecuente (dos o más raciones a la semana) presentaron un riesgo 13% mayor de desarrollar esta enfermedad en comparación con los que comían menos de tres raciones al mes. Este resultado sugiere que, en países como España, reducir el consumo de carne procesada podría reducir significativamente los casos de demencia a nivel poblacional.

La carne roja y el deterioro cognitivo: ¿Un vínculo directo?

Aunque el estudio no establece una relación causal definitiva, los expertos sugieren que los efectos de la carne procesada sobre la salud cerebral pueden estar relacionados con su contenido elevado en grasas saturadas, un factor conocido por su vínculo con la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, que a su vez afectan negativamente al cerebro.

Por otro lado, no se observó una asociación significativa entre el consumo de carne roja no procesada (como el cerdo o la vaca) y un mayor riesgo de demencia o deterioro cognitivo. Sin embargo, un consumo elevado de carne roja también se asoció con un mayor riesgo subjetivo de deterioro cognitivo, lo que puede tener implicaciones para el bienestar cognitivo de largo plazo.

¿Qué reemplazaría a la carne procesada?

La clave para reducir el riesgo de demencia podría no estar en evitar completamente la carne, sino en sustituirla por alternativas más saludables. De acuerdo con el estudio, sustituir una porción diaria de carne procesada por pescado, pollo, nueces o legumbres podría reducir el riesgo de demencia entre un 16% y un 28%, dependiendo del alimento elegido.

El nutricionista Jordi Salas-Salvadó, catedrático de la Universidad Rovira i Virgili, asegura que los mecanismos detrás del daño cerebral asociado al consumo de carne procesada son bien conocidos: las grasas saturadas elevan el colesterol, lo que favorece la arteriosclerosis, y la carnitina presente en la carne se asocia a un aumento de TMAO, una molécula que impacta directamente en la salud cerebral.

Un cambio moderado y saludable

Este estudio subraya la importancia de reducir el consumo de carnes procesadas, que no solo están relacionadas con enfermedades cardiovasculares, sino también con efectos negativos sobre la salud cerebral. Salas-Salvadó destaca que el enfoque no debe ser eliminar la carne de nuestra dieta, sino hacer un consumo moderado, reemplazando parte de su consumo por alimentos más saludables como frutas, verduras, frutos secos y legumbres.

Por lo tanto, más allá de las restricciones, se trata de incorporar hábitos alimenticios más equilibrados y saludables, inspirados en dietas como la mediterránea, que promueven la salud del cerebro y el corazón. Y aunque los resultados de este estudio son reveladores, los expertos también advierten que se requiere más investigación para confirmar estos hallazgos y entender mejor los mecanismos que vinculan el consumo de carne procesada con el deterioro cognitivo.

 

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