El experimento, que recuerda a Jurassic Park, dio sus primeros frutos: ya nacieron los tres primeros cachorros, que llevan nombres tan icónicos como Rómulo, Remo y Khaleesi.
ADN fósil, edición genética y ciencia al límite
La hazaña fue liderada por Colossal Biosciences, una empresa de biotecnología de Texas que trabaja en la llamada “desextinción funcional”. A partir de ADN fósil recuperado en 2021, los científicos lograron identificar y modificar 20 genes en lobos grises para replicar características clave del lobo terrible: un tamaño mayor, pelaje más denso y claro, y una contextura robusta.
La operación se completó con una transferencia nuclear de células somáticas, creando embriones que fueron implantados en madres sustitutas. En enero de 2025, nacieron los tres primeros ejemplares en una reserva ecológica en el norte de Estados Unidos.
¿Qué era el lobo terrible?
Este animal, que habitó América del Norte durante el Pleistoceno, podía pesar hasta 70 kilos y era un temido depredador. Se extinguió junto con muchas de sus presas naturales y bajo presión de la actividad humana. Su figura se volvió famosa gracias a la serie Game of Thrones, donde estos lobos acompañaban a los miembros de la casa Stark como mascotas simbólicas y poderosas.
Ciencia con guiños a la cultura pop
No es casual que los primeros cachorros hayan sido nombrados Rómulo, Remo y Khaleesi. La ciencia moderna se dio el lujo de rendir homenaje tanto a la mitología romana como a una de las series más influyentes del siglo XXI. Beth Shapiro, directora científica de Colossal, declaró: “Este logro marca el primer caso exitoso de desextinción funcional”.
Aunque los científicos aclaran que no se trata de copias genéticas exactas del lobo terrible original, los nuevos ejemplares comparten buena parte de su ADN y características físicas clave, lo que genera un debate abierto sobre si son “recreaciones” o “nuevas versiones” de esta especie extinta.
¿Revivir especies: una moda o el futuro de la conservación?
La iniciativa abre un abanico de preguntas: ¿Hasta qué punto podemos (o debemos) traer de regreso especies extintas? ¿Es esto una herramienta para la conservación, o estamos jugando con fuego? Según Ben Lamm, cofundador de Colossal, la respuesta es optimista: “Estamos asistiendo al renacimiento de una criatura legendaria y, al mismo tiempo, aprendiendo cómo proteger a las especies actuales”.
Por ahora, los nuevos “lobos terribles” viven bajo estricta observación en una reserva natural, lejos del peligro humano y con todo el foco puesto en su desarrollo. El mundo científico los mira con atención, y la sociedad con asombro.
Una cosa es segura: la era de los extintos podría estar llegando a su fin. Y el lobo terrible, esa bestia mítica que alguna vez caminó entre mamuts y tigres dientes de sable, vuelve a rugir en el presente.