Gracias a un instrumento láser ultra preciso, los científicos lograron medir minúsculas variaciones en la velocidad de rotación del planeta. Estos cambios, milisegundo a milisegundo, reflejan una desaceleración constante: hace 1.500 millones de años, el día duraba apenas 18 horas y 41 minutos, y en la época de los dinosaurios, 66 millones de años atrás, ya era de 23 horas.

Este fenómeno no solo afectará la duración del día, sino también otros procesos naturales y el comportamiento del sistema solar. La rotación de la Tierra está influenciada por factores como la gravedad lunar y solar, y movimientos internos de la masa terrestre.
Según Ulrich Schreiber, director de la UTM, estas fluctuaciones son clave para mejorar modelos climáticos y entender fenómenos meteorológicos complejos como El Niño.
Aunque el cambio será imperceptible para nosotros en el corto plazo, este descubrimiento abre nuevas puertas para la astronomía y la ciencia climática.