El eje de la manifestación fue la falta de pago de guardias médicas, una situación que —según denunciaron— se arrastra desde diciembre y se combina con una serie de demandas estructurales.
La concentración se realizó en el principal centro de salud de la provincia y estuvo acompañada por un estado de asamblea permanente, modalidad que el sector decidió sostener ante la ausencia de respuestas concretas por parte de las autoridades. Durante la jornada, los trabajadores expusieron que el conflicto no se limita a haberes pendientes, sino que incluye el aguinaldo impago, la actualización del valor de la hora de guardia y la regularización de personal que continúa bajo modalidades contractuales precarias.
Desde el grupo de autoconvocados remarcaron que la reducción de horas asignadas para guardias también impactó en los ingresos, en un contexto que describen como de fuerte deterioro laboral. Aseguran que, pese a presentaciones formales y pedidos de audiencia, no hubo avances en instancias de diálogo que permitan encaminar una solución.
Otro de los puntos de fricción señalados durante la protesta fue la representación gremial en las negociaciones. Algunos voceros del sector manifestaron que no se sienten incluidos en las mesas de discusión y sostienen que los reclamos de los profesionales de guardia no están siendo canalizados de manera directa.
La situación no se circunscribe a la Capital. En Belén, trabajadores del hospital zonal también se convocaron en apoyo al reclamo y advirtieron que en el interior el escenario es incluso más delicado. Allí, indicaron, una parte importante del personal cumple funciones bajo contratos vinculados exclusivamente a guardias, un esquema que califican como inestable y con escasa cobertura de derechos laborales.
Profesionales del interior señalaron además dificultades para acceder a licencias, permisos y vacaciones sin que eso derive en descuentos, incluso en casos donde los pagos aún no fueron acreditados. La incertidumbre sobre fechas de cobro y la falta de precisiones oficiales profundizan el malestar.
Desde el ámbito sanitario advierten que la prolongación del conflicto podría repercutir en la organización de los servicios y en la calidad de atención, ya que el sistema depende en gran medida del esquema de guardias para garantizar cobertura continua.
Por su parte, desde el área de Salud se indicó que el retraso en la liquidación de las guardias no obedecería a una decisión presupuestaria, sino a inconvenientes administrativos en el proceso de carga y liquidación. Según informaron, el problema ya fue detectado y se trabaja en su corrección para normalizar los pagos en el corto plazo.
Mientras tanto, los trabajadores ratifican que mantendrán las medidas de visibilización hasta obtener definiciones concretas que aborden tanto la deuda salarial como las condiciones laborales que vienen cuestionando.