Un grave hecho ocurrido en la Villa de El Rodeo, departamento Ambato, generó preocupación entre vecinos y visitantes. Ernesto Blanco, profesional de la Agrimensura, fue violentamente atacado por un perro mientras se encontraba veraneando junto a su familia en una vivienda del lugar.
El episodio se registró el domingo 4 de enero de 2026, cuando el hombre fue sorprendido por el animal sin previo aviso, incluso dentro del predio de la casa que ocupaba, específicamente en el fondo de la vivienda. Según relató la propia víctima, el perro ingresó al domicilio y lo atacó de manera sorpresiva.
Como consecuencia de la agresión, Blanco sufrió heridas graves en el brazo, el ojo y las piernas, que requirieron más de diez puntos de sutura, además de medicación y atención hospitalaria.
La víctima explicó que mantiene desde siempre una relación cercana y responsable con los animales: convive con seis perros, cinco de ellos rescatados, y por su profesión y aficiones —que incluyen tareas de campo y trekking— está habituado al contacto con perros, incluso desconocidos. “Nunca imaginé vivir una situación así”, expresó.
En un primer momento, se creyó que se trataba de un perro callejero, aunque posteriormente se confirmó que el animal tiene dueño, cuyo nombre y datos ya estarían identificados, al igual que la identidad del perro.
Blanco remarcó que no responsabiliza al animal, sino que considera que este tipo de hechos son consecuencia del abandono, la falta de control, y la ausencia de políticas sostenidas de prevención, tanto a nivel municipal como provincial. En ese sentido, aclaró que su intención no es confrontar ni señalar funcionarios, sino generar conciencia y promover acciones concretas.
El damnificado advirtió además sobre la gravedad potencial del hecho, al señalar que sus hijas, de 4 y 2 años, habían estado jugando solas en la zona apenas horas antes del ataque, desconociendo por completo la presencia de un animal en estado alterado. “Si esto le ocurre a un niño, a un adulto mayor o a alguien sin posibilidad de defenderse, las consecuencias podrían ser fatales”, sostuvo.
Finalmente, el profesional hizo un llamado a la responsabilidad colectiva, subrayando que cuidar, prevenir, castrar y actuar es una tarea que involucra tanto a los ciudadanos como a las autoridades de turno.
Cabe recordar que el año pasado, en la misma villa turística, una adolescente sufrió graves lesiones faciales tras ser atacada por una jauría, un antecedente que refuerza la preocupación por la problemática.