La mujer, aficionada a la arqueología, estaba paseando el pasado 26 de diciembre en Lindisfarne, conocida como Holy Island, cuando descubrió la piedra, que le llamó la atención por su forma inusual. Clark contó que la piedra “parecía estar sonriéndome” y la describió como “una dentadura postiza”.

Al compartir una foto en una página de Facebook especializada en fósiles, la comunidad confirmó sus sospechas: se trataba del vestigio de un antiguo animal marino. El Servicio Geológico Británico (BGS) corroboró que se trata de un crinoideo, uno de los animales marinos más antiguos del planeta.
Clark y su marido, Gerard, visitan cada año Northumberland y buscan las llamadas “cuentas de San Cuthbert”, fragmentos fosilizados de crinoideos que la tradición local relaciona con milagros alrededor de la tumba del santo. Sin embargo, esta vez se toparon con un fósil diferente, más antiguo y raro: un tallo de crinoideo parcialmente partido y curvado, que le dio la apariencia de una sonrisa.
Los crinoideos surgieron durante el período Cámbrico, hace más de 500 millones de años, y aún existen especies vivas hoy en día. Estos animales marinos, conocidos también como “lirios de mar”, tienen un tallo flexible fijado al fondo marino y brazos ramificados que rodean el cuerpo principal. Según el paleontólogo senior del BGS, Dr. Jan Hennissen, el tallo se compone de pequeños discos llamados osículos, y Christine halló varios conectados formando lo que se conoce como columna.

El fósil probablemente proviene de la formación de Alston, una roca caliza oscura con una antigüedad estimada en 350 millones de años, y pertenece al filo Echinodermata, que también incluye erizos de mar y pepinos de mar. El hallazgo ha causado revuelo en la comunidad científica y entre aficionados, por la singular forma del fósil y su curiosa historia de “la piedra que sonríe”.