La ciudad de Santa María vivió noches inolvidables al celebrar una nueva edición de los tradicionales corsos sobre la avenida 9 de Julio, convertida en el epicentro de la fiesta popular.
Desde temprano, vecinos y visitantes comenzaron a ocupar cada espacio para no perderse el desfile de comparsas, batucadas y espectáculos que llenaron la noche de ritmo y emoción. El brillo de los trajes, las plumas multicolores y las coreografías perfectamente ensayadas marcaron el pulso de un carnaval que volvió a reunir a generaciones enteras.
Hubo despliegue de danzas urbanas, agrupaciones con vestuarios temáticos, murgas con fuerte impronta local y shows que combinaron música, destreza y hasta intervenciones con fuego, que despertaron el asombro del público. Los más pequeños también fueron protagonistas, disfrutando de personajes animados y compartiendo la alegría en familia.
La fiesta no solo fue un espectáculo artístico, sino también un espacio de encuentro. Familias completas acompañaron el paso de cada agrupación, aplaudiendo y alentando en una postal que reflejó el espíritu comunitario que caracteriza a Santa María.
Desde la organización destacaron el compromiso de los artistas, el acompañamiento de los vecinos y el trabajo del personal municipal que garantizó que cada jornada se desarrollara con normalidad y en un clima festivo.
Los corsos volvieron a demostrar que el carnaval no es solo una celebración, sino una expresión viva de identidad cultural, tradición y pertenencia.