El cáncer de cuello de útero se encuentra entre los más frecuentes en mujeres y su impacto está estrechamente relacionado con el acceso al sistema sanitario y a las estrategias de prevención. La mayoría de los casos está asociada al Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión sexual de alta circulación en la población.
Según la Organización Panamericana de la Salud, la mayoría de las personas sexualmente activas contrae el virus en algún momento de su vida. En muchos casos, el sistema inmunológico lo elimina sin consecuencias, pero cuando la infección persiste puede provocar lesiones que, con el tiempo, derivan en cáncer.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud estima que el VPH está vinculado a cerca del 4,5% de todos los cánceres a nivel global, con unos 630.000 nuevos diagnósticos anuales. En Argentina, también se lo relaciona con tumores en vagina, vulva, pene, ano y orofaringe.
Factores de riesgo y detección temprana
La enfermedad presenta mayor incidencia en personas jóvenes adultas, con picos de diagnóstico entre los 40 y 65 años. Datos del Instituto Nacional del Cáncer señalan que los tipos 16 y 18 del VPH causan cerca del 70% de los casos.
El proceso que va desde la infección hasta el desarrollo del cáncer puede tardar entre 10 y 20 años, lo que permite detectar lesiones en etapas tempranas. Sin embargo, la ausencia de síntomas en las fases iniciales refuerza la necesidad de realizar controles periódicos.
Cómo prevenir el cáncer de cuello uterino
Los especialistas coinciden en que la prevención es la herramienta más eficaz. La estrategia se basa en tres pilares fundamentales:
- Vacunación contra el VPH
- Controles ginecológicos regulares
- Uso de preservativo
La vacuna forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y es gratuita y obligatoria para niñas y niños desde los 11 años. Su mayor efectividad se registra antes del inicio de la vida sexual.
En cuanto a los controles, el Papanicolaou (PAP) permite detectar cambios celulares en el cuello uterino, mientras que el test de VPH identifica la presencia del virus incluso antes de que genere lesiones. La combinación de ambas herramientas reduce de forma significativa la incidencia y la mortalidad.
La OMS impulsa una estrategia internacional para eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública. Entre las metas planteadas hacia 2045 se encuentran vacunar al 90% de las niñas antes de los 15 años, lograr que el 70% de las mujeres acceda a estudios de detección a los 35 y 45 años y garantizar tratamiento al 90% de los casos detectados.
El organismo estima que el cumplimiento de estos objetivos podría reducir la incidencia en un 42% y evitar millones de muertes en las próximas décadas, consolidando la prevención como la principal herramienta para salvar vidas.