También conocido como anta, este enorme herbívoro vive en las selvas y bosques del norte del país y cumple una función vital para la naturaleza.
Cada 27 de abril se celebra el Día Mundial del Tapir, una fecha que busca concientizar sobre la importancia de proteger a una especie tan antigua como amenazada.
El tapir puede medir entre 1,7 y 2 metros de largo y pesar hasta 300 kilos. Tiene un cuerpo robusto, patas fuertes, pelaje oscuro y una característica trompa corta y flexible que utiliza como si fuera una mano para agarrar hojas, frutos y brotes.
A pesar de su tamaño, es un excelente nadador. Suele pasar mucho tiempo cerca de ríos, lagunas y pantanos, donde se refresca y también escapa de posibles depredadores.
Un dato llamativo es que, aunque muchas personas creen que se parece a un cerdo, su pariente más cercano no lo es. Está más emparentado con el Rinoceronte que con otros animales domésticos.

Qué come y por qué lo llaman “el jardinero de la selva”
El tapir es herbívoro y puede consumir hasta 30 kilos de vegetación por día. Su dieta incluye:
- Hojas
- Frutos
- Brotes tiernos
- Cortezas
- Plantas acuáticas
- Ramas jóvenes
Gracias a esa alimentación, dispersa semillas a través de sus desplazamientos y ayuda a regenerar el bosque. Por eso se lo conoce como “el jardinero de la selva”.
Dónde vive en Argentina
En el país se lo encuentra principalmente en el noreste y noroeste, en regiones selváticas y húmedas. Sus principales áreas de distribución son:
- Misiones
- Formosa
- Chaco
- Salta
- Jujuy
También habita sectores de las Yungas y selvas subtropicales.
Dónde se puede ver
Algunos parques nacionales donde aún es posible observar tapires en estado natural son:
- Parque Nacional Iguazú
- Parque Nacional Calilegua
- Parque Nacional El Rey
Actualmente, el tapir está catalogado como vulnerable en Argentina y en el mundo. Sus principales amenazas son:
- Deforestación
- Fragmentación del hábitat
- Caza furtiva
- Atropellamientos en rutas
- Avance urbano y productivo
La desaparición del tapir no solo implicaría perder una especie emblemática, sino también afectar el equilibrio natural de los bosques donde vive.
Silencioso, enorme y esquivo, el tapir es uno de los tesoros menos conocidos de la fauna nacional. Su presencia indica selvas sanas, bosques vivos y ecosistemas en equilibrio. Protegerlo es también cuidar una parte invaluable del patrimonio natural argentino.