La carta, fechada el 6 de febrero de 2026 en el Vaticano, refleja un profundo conocimiento de la trayectoria de Fray Mamerto Esquiú y pone en valor su compromiso pastoral, social y político, además de su incansable labor evangelizadora en distintos países de América Latina.
“Quisiera, por medio de estas líneas, que su testimonio de entrega y santidad continúe brillando entre ustedes y los impulse a ser, como él, lámparas vivas en el hoy de la historia”, expresó el Sumo Pontífice, evocando el ejemplo de fe y servicio del beato catamarqueño.
En su mensaje, León XIV recordó que Esquiú “supo glorificar a Dios con sus buenas obras” y destacó que, aun en medio de dificultades, nunca dejó de transmitir la luz de la fe. Asimismo, remarcó su papel como constructor de puentes de diálogo y unidad en tiempos complejos para la Argentina.
El Papa también valoró el compromiso del beato con la educación, el periodismo y la vida pública, señalando que fue “un ciudadano comprometido con su país”, que trabajó siempre “en favor de la unidad y del bien común”.
Otro de los aspectos resaltados por el Pontífice fue la dimensión misionera de Esquiú, quien llevó el Evangelio a Bolivia, Perú y Ecuador, además de realizar peregrinaciones a Roma y Tierra Santa. Según León XIV, sus escritos constituyen hoy “un valioso legado que revela las profundas experiencias de su corazón ardiente e inquieto”.
En uno de los pasajes más significativos, el Papa recordó el permanente anhelo de paz del beato catamarqueño y llamó a los fieles a seguir ese ejemplo con “gestos concretos de amor y reconciliación”.
Finalmente, el Santo Padre encomendó este tiempo jubilar a la intercesión de Nuestra Señora del Valle, destacando la profunda devoción que Fray Esquiú profesaba hacia la Virgen del Valle, e impartió su bendición a todas las familias catamarqueñas.