La jornada, que sirvió para mostrar la consolidación del crecimiento sostenido y la profesionalización del sector apícola en la Provincia, tuvo un espacio de feria abierto al público, con exposición y venta de miel y productos derivados, a cargo de distintos productores y emprendedores.
La jornada inició con un acto encabezado por el ministro Luis Castro, y contó con la presencia de legisladores provinciales, como el senador de Capayán, Gonzalo Ormachea, y el diputado Hernán Díaz. En el acto, Ormachea le entregó al ministro el decreto de declaración de Interés Legislativo de la Semana de la Miel.
La directora de Agricultura y Programas Productivos del Ministerio, Verónica Díaz, presentó la Semana e hizo un repaso de los progresos en la consolidación del sector y el trabajo que desde las áreas oficiales se viene realizando en pos de ello.
Por su parte, el ministro Castro, agradeció las presencias y el apoyo de los legisladores, al igual que destacó el trabajo del área ministerial, la que desarrolla tareas de capacitaciones y asesoramientos a productores de la Provincia.
Además, el funcionario hizo especial hincapié en el trabajo de los productores y afirmó que “la apicultura va más allá de la producción de miel y derivados, porque detrás de ello hay personas que dedican su tiempo y esfuerzo para desarrollar una actividad que impacta en sus economías familiares”.
La Semana de la Miel lleva 11 años de concreción, y a partir del impulso inicial, el área de Fiscalización Apícola transformó su rol, pasando de la asistencia básica a una articulación científica y técnica profunda. Esta área ministerial no solo acompaña la producción primaria, sino que actúa como nexo clave para capacitaciones continuas dictadas por técnicos propios y expertos en comercialización; articulación científica permanente con biólogos que investigan el comportamiento de las abejas, y habilitación de salas de extracción de miel bajo normas estrictas.
Además, realiza coordinación institucional con escuelas agrotécnicas y áreas de Bromatología para garantizar los estándares alimenticios requeridos.
En el transcurso de las actividades, la miel catamarqueña fue ponderada por su calidad y, entre sus virtudes, se señaló que “al provenir directamente del monte nativo, el producto local posee propiedades organolépticas y medicinales únicas”.
Los aromas, sabores y colores varían según las zonas productivas, y las características están condicionados según prevalezcan las flores autóctonas de especies como algarrobo, jarilla, mistol, citrus, eucaliptos, quebracho y leguminosas.