Veamos. El sábado 30 de agosto de 2014, en su columna del diario Clarín, Lanata, titulaba "El dólar, cuestión de expectativas”, citando como la más acertada a la opinión del economista Diego Giacomini, quien vaticinaba "un dólar de $ 20,3…, para fin de año o comienzos de 2015”.
Textualmente, para no caer en los mismos pecados de desinformación que condena el ex cardenal Bergoglio, Lanata escribió: "El economista Diego Giacomini explica que ‘de acuerdo con las proyecciones de expansión monetaria y de pérdida de reservas, nuestra estimación econométrica es un dólar blue en torno a $ 18,2, con un techo de $ 20,3 y un piso de 16,9 para fin de año o comienzos de 2015…”, concluyendo que "todos (¿?) coinciden en una cosa: el dólar seguirá subiendo”.
Hoy, 31 de diciembre de 2014, en el diario Ámbito Financiero se publica que "el dólar blue cerró el año a $ 13,8…”, apuntando que "ese valor aún dista de los $ 16 que llegó a rozar a fines de septiembre (récord de $ 15,95), debido sobre todo a factores especulativos…”, a los cuales no eran ajenos Clarín, Lanata y los restantes medios concentradas, principales pregoneros de las noticias que llegaban desde los tribunales de Nueva York, por el conflicto con los fondos buitres, que "fueron marcando en más de una oportunidad la temperatura del mercado”.
En síntesis, hoy es fin de año, y el dólar no llegó a $ 20,3. Ah…, y las reservas del Banco Central crecieron a más 31 mil millones de dólares. ¿Qué pasó?, ¿cambiaron las expectativas?.
Efectivamente, pero ni Clarín, ni Lanata, ni las dispersas fuerzas opositoras al gobierno nacional lo van a admitir, aunque ya no hablen, ni publiquen nada sobre el "fin de ciclo” kirchenerista, que tanto anunciaban como catastrófico e inevitable vaticinio.
El desconcierto está mojando con sudor frío las espaldas opositoras. Y hasta Lanata, quien ejerce como principal comunicador del grupo mediático para disciplinar a la oposición política se enfureció no hace mucho, gritándoles a los radicales Sanz, Cobos, Alfonsín y Stolbizer, como a Macri y Massa, y también a Carrió, Solanas y Binner, entre otros, que "todos, son una mierda…".
"Toda la oposición junta, no junta un balde de bosta; toda, la derecha, la izquierda, el Partido Obrero, el Partido Comunista, el radicalismo, no juntan 200 gramos de bosta. La oposición no sirve para nada", disparó Lanata en su programa radial.
Cómo será lo del cambio de expectativas, que hasta el diputado provincial del Frente Renovador, Jorge Moreno, quien dos meses atrás decía que "no tenemos nada que ver con el gobierno de Lucía Corpacci”, recalcando que "se está viviendo el final de ciclo kirchnerista a nivel nacional y provincial”, hoy afirme que "estamos en un proceso en el que queremos que el peronismo siga gobernando”, apoyándose en que "hay estudios que dicen que la sociedad de Catamarca aspira a que un peronista siga gobernando”.
La compulsión pronosticadora de "fin de ciclo" se llamó a silencio, y entre sus antiguos propaladores comienza a cundir el nerviosismo o la versatilidad para adaptarse y hasta "subirse” a los cambios de expectativas.
Por eso, bien valdría retomar las expresiones del Sumo Pontífice, cuando en una reciente audiencia con trabajadores de la televisión italiana "TV 2000”, les pidió que eviten los errores "de la desinformación, la difamación y la calumnia, porque son los pecados de los medios de comunicación”.
El Papa Francisco también incluyó entre sus reparos el "alarmismo catastrófico" y la "falta de sensibilidad", dos tendencias que "continuamente vemos en la prensa y que no ofrecen un buen servicio a las personas". Y redondeó que "la desinformación, que consiste en contar solo la mitad de las cosas, lleva a no poder hacer un juicio preciso de la realidad".
Tal vez siguiendo estos consejos del Papa, los argentinos y los catamarqueños transitemos un 2015 con expectativas más cercanas a las certezas.