En Tucumán, la producción azucarera avanzaba como un sector
fuerte y en ese año lograba revertir una tendencia en baja, al lograr una
sobreoferta de azúcar. El 20 de junio de 1914, la fábrica de jabón "La
Mariposa” inició su historia en el proceso industrial tucumano, un camino
marcado por épocas de vacas gordas y crisis, gobiernos de derecha y de
izquierda. Y nuevos desafíos marcan a la empresa 100 años después.
"Mi abuelo fundó la empresa en 1914, tras emigrar de España.
Tuvo cinco hijos y todos ellos fueron socios luego. Mi padre (Rafael Manuel
Rodríguez) fue el menor de los hermanos, y a los 14 años era gerente. A esa
edad ya le gustaban los números”, describió César Rodríguez Prados, presidente
actual de la firma. La planta fue chica e incipiente en sus inicios y en todos
sus años mantuvo la misma política empresarial, que condicionó su crecimiento.
"Quizás por eso no seamos una gran compañía hoy. Siempre hemos tenido
compromiso con la sociedad y con los puestos de trabajo. Muchas veces cometimos
errores y es por eso que seguimos siendo una pequeña empresa. Pero fueron
errores dentro de nuestras convicciones: una empresa que no despide gente y que
ha priorizado no presentarse en convocatoria de acreedores. En los ’90 no quedó
(funcionando) ninguna pyme en Tucumán”, enfatizó el ejecutivo. La empresa se
encuentra en la actualidad entre los promedios más altos de personal en la
provincia.
Francis, como lo llamaban, recordó las anécdotas que lo
vincularon a su padre y a la compañía. Y son las mismas que le relata a su
hijo, Facundo, quien representa a la nueva generación. "En 1906, el predio
donde funciona la planta fue una finca que había alquilado mi abuelo y que
luego compró en 1910. La actividad industrial había comenzado en una finca de
citrus, de cerca de 30 hectáreas. Se trató de un sector conocido como la zona
baja de Tucumán, cercana a la avenida Sarmiento. Posteriormente se vendieron
algunos terrenos y la fábrica quedó encerrada en medio de la ciudad”,
describió.
Otro momento de la historia marcada por Rodríguez Prados
ocurrió en 1965, cuando en Tucumán había 14 fábricas de jabones. En 1969, la
firma dio el primer paso tecnológico de trascendencia al importar su primera
máquina de jabón de lavar italiana. "En 1972 quedamos solos en el negocio
porque el que no compraba esa herramienta de trabajo no podía seguir en
actividad”, contó.
La empresa tuvo saltos, pero también caídas que obligaron a
desprenderse de parte de su patrimonio en tiempo de crisis. "Hemos vendido
bienes para poder recuperarnos. Tuvimos momentos muy buenos que nos permitieron
incorporar tecnología y, además, gobiernos que apoyaron a la industria
nacional, pero otras administraciones que liberaron el mercado de las
importaciones”, remarcó.
Hubo cambio de nombre también. La compañía fue una sociedad
de responsabilidad limitada (SRL) y llevó el nombre de Rodríguez Hermanos y
Fernández SRL, por una cuestión familiar. Pero en 1962 pasó a llamarse "La
Mariposa” Sociedad Anónima (SA). "En realidad, íbamos a nombrarla ‘El Paraíso
SA, como era conocida entonces. Pero nos decidimos por el primer nombre porque
era la marca del jabón insignia”, comentó.
Fue siempre una empresa que echó raíces en el interior del
país y su mercado ha sido el norte grande. Hoy, se encuentra en el "punto
máximo de producción” y su negocio se expandió a través de acuerdos con grandes
organizaciones comerciales. "Elaboramos productos para las marcas Carrefour,
Walmart, y otras cadenas de supermercados del país”, contó.
"Nunca tuvimos esa frialdad de la corporación empresarial.
Mi padre fue un buen empresario, pero comía con los obreros. Por ejemplo, el
que se portaba mal (por el trabajador), recibía un reto, aunque no era
despedido. El factor humano prevaleció sobre el concepto de estructura”,
añadió.
En los últimos cinco años, el cambio llegó a "La Mariposa”:
hubo incorporación de personal y un incremento del volumen de elaboración y con
mayor valor agregado (fabricación de jabón tocador), a partir de la
incorporación de otra máquina de última generación. "La idea es seguir hacia una
producción ambiental y a otras variedades, como los segmentos antiséptico, de
glicerina y para bebés”, adelantó.
La empresa estuvo a un paso (varias veces) de abandonar
Tucumán y radicarse en otra provincia del NOA, como Catamarca o Santiago del
Estero, debido al régimen impositivo que desalentaba el desempeño fabril, entre
otros motivos. "El actual Gobierno nacional impulsó muchos créditos para el
desarrollo de la industria nacional, aunque con algunas fallas como la presión
impositiva y el IVA para los que menos tienen. Tucumán debería promocionar una
zona industrial con condiciones: no pedimos subsidios, sólo pedimos que dé
posibilidad de crecimiento para las pequeñas y medianas empresas”, finalizó.