sábado, 13 de septiembre de 2014
11:06
Esta vez por la propuesta que lanzó el titular de
la Cámara de Diputados de
la Nación, Julián Domínguez y
avaló la presidenta, Cristina Fernández, de trasladar
la Capital Federal de
Buenos Aires a "la ciudad mucho más pequeña (y tranquila) de Santiago del
Estero”.
A pesar de que sea atractiva la idea de "cerrar la brecha
existente entre la cosmopolita de Buenos Aires y el interior”, la columna
advierte que "podría empeorar las cosas” para un país ya "asediado” por la
amenaza de un default. Y afirma que si bien muchos otros países -incluido
Brasil- trasladaron sus capitales con el objetivo de "descongestionar” y
"aumentar el desarrollo en regiones atrasadas," existe otro motivo más
relacionado con la amenaza de las protestas. Y advierte sobre los "peligrosos”
efectos secundarios de trasladar
la
Capital cuando asegura que si bien en Argentina no hay
peligro de una guerra civil o un golpe militar, tiene una historia de crisis en
la que Buenos Aires "ha sido un elemento clave”.
Trasladar
la
Capital a un lugar más aislado es conveniente para las
democracias débiles y los gobiernos militares, ya que al alejarse de las masas
"los protege de la amenaza de la remoción violenta del poder”, advierte. Si
bien puede parecer "una idea fresca, podría terminar empeorando los desafíos
para la gobernación del país”, concluye.