Como un reflejo de lo que viene ocurriendo en el mercado
inmobiliario urbano, la situación en torno a la comercialización de campos
también enfrenta un contexto preocupante, que repercute directamente en la
manera en que se comercializan los lotes.
Así, y según precisaron a iProfesional fuentes de
Los valores de la hectárea, volcados en un mapa, según la
consultora especializada L. J. Ramos, presentan estos números (ver cuadro):
"Si se lo ve en perspectiva, lo que sucede con los precios
puede ser visto como una buena oportunidad para entrar, porque la compra de
tierras siempre ha servido para resguardar el capital”, expresó el empresario.
Y agregó: "Las bajas tasas internacionales fuerzan a los
inversores a buscar negocios alternativos. Esto permitiría que Argentina pueda
canalizar esos fondos. El inconveniente está en las restricciones cambiarias".
También en este segmento, la trabas para poder hacerse de
dólares aparecen como un gran dolor de cabeza tanto para los argentinos como
así también para los extranjeros, que además encuentran otro obstáculo: la
nueva ley que impide que puedan adquirir más de
"El hecho de que el dólar informal esté por los 15 pesos
podría, a simple vista, ser un factor que aliente la compra por parte de
quienes cuentan con ese capital. Pero lo cierto es que no cambia mucho la
ecuación. Diversos factores se conjugan para oprimir la demanda, algo que es
celebrado por quienes están esperando que las cotizaciones bajen aún más”,
sostuvo un experto del sector.
En tanto, trascendió que los valores de los arrendamientos
están hasta un 20% por debajo de los precios del año pasado.
Casi se extinguieron aquellos tipos de contratos en los que
el titular del campo queda al margen de cualquier riesgo en la producción.
La menor cotización de la soja en el mercado internacional,
sumada al incremento en los precios de insumos -como agroquímicos y
fertilizantes- se hace sentir de tal forma en la rentabilidad que ya es
imposible sostener los valores de arrendamiento que regían en otros años.
"Ahora el dueño participa del riesgo, aporta insumos u
otorga facilidades de cualquier tipo para que el arrendatario mantenga el campo
ocupado. Hay fuerte temor a la vacancia”, indicó otra fuente del sector.
"Todo se cierra a porcentaje de producción, frente a una
demanda por locaciones de tierras que bajó considerablemente. Sabemos que hay
campos que no están siendo trabajados. Antes se pagaba en dólares, que se
entregaban por adelantado. Ahora, con tal de que se arrienden, los propietarios
hasta aceptan planes de pago en tres cuotas”, concluyó Nordheimer./I
Profesional