viernes, 5 de septiembre de 2014
08:49
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El gobierno nacional apeló a una medida singular para corroborar
cuál es la situación del mercado automotriz en los principales
concesionarios. En medio de fuertes declaraciones públicas que
incluyeron una acusación de la presidente Cristina Kirchner, la
Secretaría de Comercio designó a una serie de compradores "fantasma"
para visitar las cadenas que venden autos nuevos.
Los
compradores "fantasma" son empleados del Estado que se hacen pasar por
consumidores interesados en comprar un auto. Hacen las veces de actores.
Llegan a los locales, preguntan por varios modelos y se interesan
especialmente en el Procreauto, el plan de créditos blandos que lanzó el
Poder Ejecutivo para impulsar el mercado.
Durante
las últimas semanas llovieron las denuncias de consumidores que
lograron el aval crediticio para ingresar al plan pero las
concesionarias no les venden los autos porque -según dicen- no tienen
disponibilidad. La Presidente los acusó de "encanutarse los autos" a la
espera de que aumente o el dólar o se mueva el precio congelado de los
modelos que ingresaron al plan. Las automotrices argumentan que tienen
una deuda de u$s2.500 millones por la falta de dólares para importar
autopartes. "No nos quieren vender más piezas si no pagamos lo que
debemos", explicaron empresarios del sector que fueron citados por el
diario Clarín.
A la par de los compradores
"fantasma", la Secretaría de Comercio envió inspectores con credenciales
oficiales que se presentan y se interiorizan sobra la actividad
comercial de los concesionarios y, principalmente, de las plantas
automotrices. Esta semana los inspectores se presentaron
intempestivamente en Fiat y en General Motors, entre otras, con un
mecanismo similar. Recorrieron las instalaciones y pidieron información
detallada sobre los stocks.
Los empresarios alertaron que para prorrogar el Procreauto -tal como
dijo Cristina Kirchner- hace falta un acuerdo entre las partes. El plan
vence el 24 de septiembre y garantiza créditos blandos para financiar
hasta el 90% del valor de determinados modelos de distintas marcas. El
tope de la asistencia financiera es de $120 y los precios de los autos
están congelados.