El dueño del arma que apareció junto al cuerpo sin vida del
Alberto Nisman, Diego Lagomarsino, afirmó hoy que el fallecido fiscal lo llamó
el sábado dos veces para citarlo a su departamento de Puerto Madero con el
objetivo único de pedirle un arma "por miedo", para proteger a sus
hijas, "por si algún loquito" intentaba pegarle un palazo por
"traidor", y sostuvo que le confesó que "ni siquiera confiaba en
su custodia".
Durante su exposición ante la prensa, Lagomarsino relató que
el fiscal Nisman le pidió el arma en su departamento de Puerto Madero y,
minutos después de realizare el pedido, lo llamó para insistirle y preguntarle
si ya la había encontrado.
Lagomarsino relató hoy, en una conferencia de prensa que
brindó junto con su abogado Maximiliano Rusconi, lo sucedido el sábado anterior
al fallecimiento del fiscal con quien trabajaba, y destacó que recibió dos
llamadas de un teléfono privado y cuando atendió la segunda vez, se trataba del
fiscal Nisman, quien le pidió que vaya para su departamento en el complejo Le
Parc. "No era frecuente que me llame y me diga que vaya", destacó.
Sostuvo que cuando llegó al edificio de Puerto Madero se
identificó y, luego de que le autorizaran el acceso, entró a la casa de Nisman
"por la puerta de servicio como normalmente" lo hacía.
Lagomarsino contó que cuando estuvo frente al fiscal le
comentó que al ingresar al edificio no se había cruzado con su custodia personal,
a lo que el fiscal le respondió: "Los mandé a hacer un trámite".
Relató que Nisman lo hizo pasar hasta el living donde
"había una mesa con mucha documentación". "Me imaginé que era
sobre este tema -la denuncia de un presunto pacto de impunidad entre Argentina
e Irán- y me llamó la atención que había cuatro resaltadores amarillos",
añadió sin dar más precisiones.
Lagomarsino afirmó que, de acuerdo a sus palabras textuales,
el fiscal le dijo: "Tengo más miedo de tener razón que de no tener
razón".
Fue tras ese diálogo que, según Lagomarsino, el fiscal pidió
el arma, lo que dejó al empleado informático "totalmente mal parado".
"Lamentablemente le dije que sí y le pregunté para qué
la quería", afirmó y sostuvo que Nisman le confesó que tenía "miedo por
las chicas" (sus hijas).
Cuando le consultó a quien fuere su jefe en
El imputado por entregarle la pistola Bersa que causó la
muerte del fiscal recordó que le dijo que el arma era "vieja", pero
que Nisman le dijo que pensaba guardarla en la guantera del auto "por si
viene algún loquito" y le "pega un palazo" y le grita "traidor".
Lagomarsino relató luego que fue a su casa, tuvo un pequeño
encuentro con su familia, que lo notó "mal" y que "a las 07.02
de la tarde" le sonó nuevamente "el teléfono privado y era
Nisman" preguntándole si encontró el arma; y ante la respuesta negativa
del joven, el fiscal insistió: "dale, por favor".
Cuando se dirigió nuevamente a la casa de Nisman -en donde
ya estaba su custodia, cuyo titular, Rubén Benitez, lo acompañó hasta la
entrada-, le llevó el arma "en un paño verde", con "la
credencial del arma y el título de propiedad", y le explicó cómo
utilizarla.
Posteriormente recordó que Nisman le dijo que "iba a
guardar la pistola en la caja de seguridad y después en la guantera del
auto".
Lagomarsino, luego de despedirse informalmente del fiscal,
bajó con "tres personas" en el ascensor y retornó a su casa por
autopista, y al día siguiente, alrededor de las 11 de la mañana de acuerdo a su
relato, le envió un mensaje de texto a Nisman preguntándole si estaba "más
tranquilo", lo que el fiscal nunca respondió.
Fuente: Télam