Una vez que ingresa al organismo, el plomo se acumula en el
cerebro, el hígado, los riñones y la sangre. Resulta especialmente riesgoso
para los niños, ya que al poseer menor masa corporal que los adultos, éstos lo
absorben con mayor facilidad y lo eliminan menos.
Aunque hace años que rige en nuestro país una regulación que
limita el contenido de plomo en pinturas y combustibles, este material
permanece presente en un gran número de casas antiguas constituyendo una fuente
de intoxicación tan peligrosa como insospechada. Frente a esta realidad,
Pese a tratarse de un tipo de intoxicación prevenible, la
exposición al plomo causa cada año unas 143.000 muertes y 600.000 nuevos casos
de discapacidad intelectual en niños, la mayoría de ellos en países en
desarrollo, advierte
Uno de los metales de mayor toxicidad, el plomo, daña casi
todos los órganos (en particular al sistema nervioso, los riñones y la sangre)
y resulta especialmente riesgoso para los niños. Y es que al poseer menor masa
corporal que los adultos, éstos lo absorben con mayor facilidad y lo eliminan
menos. Pero además, como su organismo se encuentra en desarrollo, incluso bajas
dosis pueden afectar su crecimiento físico y madurez intelectual.
El riesgo en los chicos se ve multiplicado también por su
curiosidad y su tendencia a llevarse cosas a la boca, lo que los hace más
propensos a chupar y tragar objetos que contienen plomo o que están recubiertos
de este metal, como vieja pintura descascarada y tierra, pero también juguetes
de mala calidad.
Las intoxicaciones por plomo pueden producirse tanto por
inhalación (al respirar partículas de vieja pintura descascarada) como por la
ingestión de alimentos y agua contaminada, un riesgo presente en las casas
antiguas que poseen cañerías de este material. Y aunque pueden darse en forma
aguda, lo más común es que se produzcan lentamente a lo largo del tiempo por
acumulación.
En cualquier caso, una vez que ingresa al organismo, el
plomo se acumula en el cerebro, el hígado, los riñones y la sangre y resulta
tan riesgoso que "no existe un nivel de exposición a él que pueda considerarse
seguro”, alertan desde
Dado que hasta ahora tampoco existe un tratamiento para
revertir sus efectos, las autoridades sanitarias resaltan la importancia de
reducir al mínimo el riesgo de exposición. Para ello recomiendan eliminar las
posibles fuentes de plomo del ambiente cercano a los chicos, ya sea limpiando
cuidadosamente la casa con trapos húmedos para eliminar el polvo o dejando
correr el agua de la canilla antes de beberla o usarla para cocinar en las
casas con instalaciones de plomo, y llevar una dieta rica en alimentos con
hierro, ya que este mineral reduce su absorción. (InfoGEI)